Puntos de Referencia | N° 447, noviembre 2016

Enfermería de Práctica Avanzada en la atención primaria: Ahora es el momento

Para asegurar el acceso y cobertura a la salud, la Organización Panamericana de Salud (OPS) propone como estrategia fortalecer la Atención Primaria en Salud (APS): aumentando los recursos humanos capacitados para APS, así como los especialistas clínicos no médicos; brindando apoyo para mejorar el alcance de la práctica de cada profesión. Específicamente habla de la Enfermería de Práctica Avanzada (EPA), puesto que la experiencia internacional ha demostrado que es costo-efectiva en disminuir la brecha de la demanda y oferta de atención en los sistemas de salud y aumentar el nivel de salud de la población.

En Chile los recursos humanos son escasos en la APS y su distribución a lo largo del país es desigual, y especialmente los médicos. Considerando que las políticas que intentan paliar esta escasez han demostrado poca efectividad, y que la densidad de enfermeros ha tenido un crecimiento importante, en este trabajo se plantea que la APS se vería beneficiada con la incorporación de enfermeros que ejerzan un rol más ampliado.

La Enfermería de Práctica Avanzada se refiere a enfermeros "especialistas que han adquirido la base de conocimientos de expertos, las capacidades de adopción de decisiones complejas y las competencias clínicas necesarias para el ejercicio profesional ampliado cuyas características vienen dadas por el contexto o el país en el que la enfermera está acreditada para ejercer. Como nivel de entrada se recomienda una maestría" (CIE 2014:1). Se les reconocen 4 dominios centrales: (i) experticia en práctica clínica, (ii) liderazgo, (iii) investigación para mejora en la calidad y desarrollo de la práctica y (iv) desarrollo profesional y organizacional. Los Nurse Practitioners (NP) desempeñan un sub-rol de la EPA, que se caracteriza por ejercer en mayor medida el dominio de experticia de práctica clínica, y se les puede encontrar principalmente en la atención primaria de salud. La atención de los NP se realiza desde un modelo de enfermería que se caracteriza por su mirada holística, de calidad, preventiva y de promoción de la salud, para lo cual toma ciertas tareas del médico.

Implementar este nuevo rol en la APS podría beneficiar en gran medida a la población chilena, tal como se infiere de la contundente evidencia internacional. Por ejemplo, mediante la mantención de niveles adecuados de glicemia en pacientes diabéticos, otorgándoles una atención igual o mejor que un médico; al igual que en el caso de pacientes hipertensos y con hipercolesterolemía/dislipidemia, cuidando que su presión arterial y colesterol y lípidos respectivamente, estén en niveles adecuados. De esta forma, al asumir el cuidado de pacientes crónicos y también de morbilidad de baja complejidad, se pueden destinar las horas médicas tanto a pacientes más complejos, como a procedimientos que se pueden llevar a cabo en la APS. La atención por profesionales de EPA ayuda a acortar procesos que, de otra manera, tendrían que realizarse en dos o más atenciones, así como también a la satisfacción y adherencia a los tratamientos por parte de la población, al encontrar resolución a sus problemas.

Hoy la Asociación Chilena de Educación en Enfermería (ACHIEEN) está trabajando a través de la Red de EPA para APS-Chile y en conjunto con la Organización Panamericana de la Salud, en implementar este modelo en Chile.