Estudios Públicos | Nº 63, 1996.

Impactos regionales del Nafta y Mercosur

Este estudio es un intento por cuantificar el impacto regional que tendrían Nafta y Mercosur, en la producción (PIB), el uso de la tierra y el empleo regionales, una vez liberalizado totalmente el intercambio comercial entre los países miembros. Esto último supone que desaparecen las barreras comerciales, se eliminan los subsidios y cuotas, y que existen efectos de sustitución y complementariedad en el uso de la tierra. Los autores analizan, específicamente, los impactos sobre los sectores agricultura, silvicultura, pesca, minería e industria. La metodología de este trabajo consta de tres etapas: se estiman los efectos de los acuerdos comerciales sobre exportaciones, importaciones, producción y empleo sectoriales, se localiza geográficamente la actividad económica y se asignan regionalmente los efectos estimados. Debe tenerse presente que los efectos de cada uno de los acuerdos se realiza por separado, de modo que no es posible extraer conclusiones respecto del impacto que tendría sobre las economías regionales el funcionamiento simultáneo de ambos acuerdos.
Los resultados permiten concluir que ambos acuerdos tienen un impacto positivo en la producción del país, siendo éste mayor en el caso del Nafta. Este impacto se distribuye regionalmente en forma muy desigual. Es negativo en la cuarta región, pero de una magnitud bastante menor en las regiones novena y tercera. En las demás regiones, la producción crece por el efecto de estos acuerdos. Los impactos negativos se explican exclusivamente, a su vez, por la importante caída en la producción agrícola.
En lo que se refiere a la superficie sembrada, Nafta trae consigo un aumento en dicha superficie del orden de 36.000 hectáreas. En el caso de Mercosur la superficie sembrada se reduciría a alrededor de 13.000 hectáreas. Estas diferencias se explican fundamentalmente porque el primer acuerdo no afectaría el cultivo de remolacha y maravilla, permitiendo incluso una sustitución desde el trigo hacia la remolacha, producto de la caída que experimentaría el precio del primer cultivo. Por otra parte, tanto el Nafta como el Mercosur tendrían efectos positivos sobre el empleo, aunque en el caso del segundo acuerdo la incidencia es sustancialmente menor. Incluso, el empleo en la agricultura disminuiría en el marco de un acuerdo con Mercosur, mientras que en el caso de Nafta crecería levemente. Los autores terminan señalando en su estudio que sus resultados son tentativos, porque sólo incluyen los efectos asociados al mayor comercio y al cambio en la composición de éste, no abordando lo que puede ocurrir durante el período de ajuste, ni otras consecuencias de estos acuerdos, como son los efectos sobre las inversiones. Por otra parte, las consecuencias suponen que las regiones afectadas o el país no realiza cambios en sus políticas, las cuales indudablemente se pueden modificar para acomodar los cambios en la estructura productiva que requiere la maximización de los impactos positivos y la minimización de las repercuciones negativas de estos acuerdos comerciales.

Dominique Hachette de la F.

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Gustavo Morales

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