El Punto de Referencia «Claves para enfrentar el déficit de vivienda: heterogeneidad de la demanda, alza de costos y estrechez fiscal» propone que la política habitacional mejore su priorización y diversificación de instrumentos. Ello implica activar suelo bien localizado, combinar densificación, regeneración y expansión bajo criterios territoriales, avanzar hacia estándares diferenciados sin precarizar la calidad básica, mejorar la productividad del sector, agilizar permisos, focalizar instrumentos financieros y subsidios, y consolidar políticas de arriendo como parte permanente de los apoyos públicos en el sector habitacional.
- El desafío habitacional no es solo un problema de cantidad de viviendas. Una demanda heterogénea, un alza estructural de costos y la estrechez fiscal, hacen necesario conocer mejor las características de los hogares que componen el déficit y su localización, hacerse cargo de su heterogeneidad a través de instrumentos diferenciados y priorizar según urgencia.
- El déficit habitacional cuantitativo se ha reducido desde 2002, pero su disminución se ha desacelerado en el período reciente y aún se mantiene en torno a medio millón de requerimientos. Su composición es heterogénea: aunque predomina el allegamiento, también se identifica hacinamiento no ampliable, núcleos allegados hacinados y viviendas irrecuperables.
- La localización del déficit es territorialmente desigual. En número absoluto se concentra en comunas urbanas densas y metropolitanas, mientras que en términos relativos también son relevantes comunas de menor tamaño, especialmente en el norte del país. En la Región Metropolitana, las mayores tasas se ubican en comunas centrales y pericentrales, lo que sugiere que la respuesta habitacional no puede descansar solo en expansión urbana.
- La composición de los hogares en déficit es diversa. Más de la mitad de la demanda corresponde a hogares con niños, pero también existe una proporción relevante de hogares sin niños, hogares unipersonales y hogares con adultos mayores. Esto refuerza la necesidad de diversificar el tipo de soluciones habitacionales, ajustar instrumentos, estándares y localización, según tipo de hogar y etapa del ciclo de vida.
- La sostenibilidad fiscal de la política habitacional enfrenta una restricción creciente. Los precios de la vivienda han aumentado por sobre los ingresos, los costos de construcción y suelo han presionado el costo unitario de las soluciones, y el gasto en subsidios ha crecido sin traducirse proporcionalmente en más viviendas financiadas. En este contexto, elevar el gasto y el subsidio promedio no puede seguir siendo el principal mecanismo de ajuste frente al aumento estructural de costos.
- Ante la situación descrita, se propone que la política habitacional mejore su priorización y diversificación de instrumentos. Ello implica activar suelo bien localizado, combinar densificación, regeneración y expansión bajo criterios territoriales, avanzar hacia estándares diferenciados sin precarizar la calidad básica, mejorar la productividad del sector, agilizar permisos, focalizar instrumentos financieros y subsidios, y consolidar políticas de arriendo como parte permanente de los apoyos públicos en el sector habitacional.



