El estudio «¿Realmente vamos a perder el trabajo? Brecha entre percepción y riesgo efectivo de la automatización en Chile» sostiene que la ansiedad frente a la digitalización del trabajo no se origina solo en un miedo al futuro, sino en la presión de adaptarse hoy, aunque sin garantías. En contextos donde las instituciones no orientan este proceso de adaptación, la preocupación de los trabajadores depende más de su experiencia directa con la tecnología, su posición en el mercado del trabajo y las narrativas públicas sobre la automatización.
- El avance tecnológico reciente ha incrementado el peligro de la automatización en una amplia gama de tareas y ocupaciones, generando preocupación por la posible sustitución de trabajadores humanos en múltiples sectores.
- En esta investigación sostenemos que la ansiedad frente a la digitalización del trabajo no se origina solo en un miedo al futuro, sino en la presión de adaptarse hoy, aunque sin garantías. En contextos donde las instituciones no orientan este proceso de adaptación, la preocupación de los trabajadores depende más de su experiencia directa con la tecnología, su posición en el mercado del trabajo y las narrativas públicas sobre la automatización.
- Los resultados de la Encuesta CEP (2025) muestran que, si bien el 52% de los trabajadores está preocupado porque las tecnologías digitales reemplacen muchos de los trabajos realizados por las personas, solo a un 26% le preocupa que su propio empleo pueda ser reemplazado. Esta brecha sugiere que la transformación digital se percibe como una amenaza mayor a nivel colectivo que individual, probablemente influida por narrativas alarmistas, mientras que la experiencia directa con el propio trabajo tiende a moderar esa ansiedad.
- El nivel de temor frente a la automatización no sigue necesariamente el riesgo técnico estimado para las ocupaciones. Tanto los trabajadores de ingresos bajos y altos como quienes se desempeñan en ocupaciones de baja y alta calificación enfrentan un menor riesgo objetivo de automatización, respecto de aquellos en niveles medios. Sin embargo, esta menor exposición solo se traduce en menores niveles de preocupación subjetiva entre los trabajadores de alta calificación y nivel socioeconómico elevado.
- Los resultados de un análisis multivariable indican que la preocupación es mayor entre trabajadores de baja calificación, mayores de 65 años o expuestos recientemente a tecnologías digitales. En cambio, quienes ya usan estas tecnologías con frecuencia tienden a sentirse más seguros, lo que resalta el peso de la experiencia directa.
- Llama la atención que esta preocupación no se explica por el nivel de habilidades digitales autorreportadas ni por haber participado en capacitaciones en el último año. Más que por las competencias digitales o el acceso a educación continua, la ansiedad parece explicarse por la experiencia personal de los trabajadores.
- Sin soportes institucionales que faciliten la transición, la presión sobre el presente queda modulada por la experiencia, la posición en la estructura ocupacional y el ciclo de vida individual. En la era de la inteligencia artificial, la actualización de competencias y el aprendizaje continuo son más esenciales que nunca. La tarea que tenemos pendiente es fortalecer y alinear la oferta de formación a los desafíos de la digitalización.



