Opinión | La Segunda, 3 de octubre de 2017

La calidad no importa

"Si anhelamos igualdad de oportunidades, el Estado debe velar por resguardar un estándar de calidad.

¿Cree usted que el Estado debe permitir el funcionamiento de una clínica donde muere gran parte de los pacientes por negligencia? Seguramente la mayoría estará de acuerdo en que no es razonable permitir que existan clínicas donde los pacientes mueren en vez de recuperarse. Pero, ¿qué tan estricto deber ser el Estado? ¿Debe el Estado cerrar este tipo de clínicas cuanto antes y así evitar más pacientes muertos o debe darle un par de años para ver si logran mejorar sus procesos? Es probable que muchos aboguen por cerrar inmediatamente una clínica así. La razón es muy obvia, con la vida no se juega y es rol del Estado asegurar que las instituciones de salud cumplan su rol.

Pero, ¿por qué en salud somos tan exigentes y con educación no? Al menos así parece con las actuales autoridades de gobierno, que han anunciado enviar un proyecto de ley para evitar el cierre de colegios de pésima calidad. ¿Acaso un colegio que no desarrolla habilidades básicas en sus estudiantes, como leer, escribir, sumar, multiplicar, entre otras, no está matando las oportunidades de vida de estos niños y jóvenes? ¿Qué señal política reciben los sostenedores, si entregar un servicio de pésima calidad no tiene ninguna consecuencia?

Se podría argumentar que la sanción de cierre del colegio es muy dramática y, por lo tanto, se debe hacer un especial esfuerzo para apoyar a estos colegios a que salgan adelante. Sin duda que una de las principales tareas del Ministerio de Educación debe ser el apoyo y acompañamiento a los establecimientos escolares para su mejora continua. El cierre de un colegio es una decisión extrema y sólo debe tomarse en casos que lo ameriten. Pero precisamente de eso estamos hablando. ¿No es acaso un plazo de cuatro años razonable para que un colegio demuestre progreso? ¿Cuántos niños serán perjudicados, si permitimos a un colegio de pésima calidad impartir educación durante 10 años sin que haya mostrado ninguna mejora en este tiempo?

Si de verdad consideramos la educación como un derecho y anhelamos igualdad de oportunidades, entonces el Estado debe velar por resguardar un estándar de calidad, como de hecho lo hacen los países que financian con arcas fiscales educación privada.

Es sorprendente que el mismo gobierno que está dispuesto, en el margen, a cerrar los colegios con fines de lucro, no esté dispuesto a cerrar los colegios que han mostrado tener un rendimiento escolar insuficiente durante cuatro años consecutivos sin signos de mejora. Es triste constatar que la razón jurídica de la escuela sea tanto más importante que la calidad del servicio que entrega. Más grave aún, constatar que los intereses de los sostenedores y docentes prevalecen por sobre los de los niños.

Sylvia Eyzaguirre T.

Sylvia Eyzaguirre T.

Área de investigación: Educación, con énfasis en institucionalidad y formación docente; fenomenología y hermenéutica.

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