El 86% de las personas sostiene que ver a los hijos crecer es la satisfacción más grande de la vida. Por ello, respetando la legítima opción de no tenerlos, el foco de la política pública debe ser apoyar a quienes sí quieren ser padres, dejando de mirar la crianza como un problema inabordable.
La última encuesta CEP nos entrega un resultado que no deja de sorprender: las personas quieren tener más hijos de los que efectivamente tienen. Mientras un 30% de los encuestados dice no tener hijos, solo un 11% afirma que no los tendría. En la otra vereda, a un 16% le gustaría tener o hubiera tenido un hijo y a un 38% dos hijos. Entonces, ¿por qué la tasa de fecundidad es de 0,99 en 2025?
La misma encuesta nos da algunas pistas, y apuntan a lo económico y las expectativas de vida. Las tres principales razones para no tener hijos son el alto costo de mantenerlos (25%), que el criarlos conlleva muchas preocupaciones y problemas (14%), y las preocupaciones por la situación mundial (15%). Esto se refuerza con el aumento a 41% de la percepción de que los hijos con una carga financiera y que restringen las posibilidades de trabajo y carrera de uno o ambos padres. Es decir, tener hijos en Chile se percibe hoy como una penalización personal y económica.
Sin embargo, frente a este diagnóstico sombrío, hay un dato que no podemos obviar. El 86% de las personas sostiene que ver a los hijos crecer es la satisfacción más grande de la vida. Por ello, respetando la legítima opción de no tenerlos, el foco de la política pública debe ser apoyar a quienes sí quieren ser padres, dejando de mirar la crianza como un problema inabordable.
La urgencia de enfrentar este problema ha tenido eco en el Gobierno. En su reciente Cuenta Pública, el Presidente Kast puso la crisis de natalidad en la agenda, anunciando la creación de la Secretaría del Plan Chile Renace, así como una Comisión Asesora Presidencial.
Esta nueva institucionalidad cuenta ya con una serie de propuestas realizadas en conjunto por el Centro de Políticas Públicas de la Universidad Católica, Espacio Público y el CEP que se plasman en el documento “Propuestas presidenciales en natalidad y demografía: Una mirada basada en evidencia para el ciclo político 2026-2030 en Chile”. Uno de los hallazgos importantes de este trabajo es que hoy existe un vacío crítico en las redes de cuidado de los hijos, que dificulta la compatibilización de esta tarea con el trabajo de los padres.
Hoy, las alternativas para el cuidado de los niños entre la educación preescolar y escolar son limitadas. El “Programa 4 a 7”, que ofrece el cuidado de los niños después de la jornada escolar, va en la dirección correcta, aunque su cobertura es insuficiente. Poner más recursos aquí no solo beneficia a quienes tienen hijos, sino que a quienes quieren tenerlos. Además, funciona como un motor de empleo femenino: un 74,6% de las usuarias activas logra insertarse en el mundo laboral.
Este programa es una contribución real que, si logra complementarse con proyectos como la Sala Cuna Universal, podría pavimentar el camino para que la decisión de tener hijos no dependa de una planilla de cálculo imposible de financiar.



