Opinión | La Segunda, 2 de enero de 2018

Lecciones de una elección

Es importante recordar que fue la derecha y no la izquierda quien ganó estas elecciones y, a saber, por nueve puntos de distancia.

Resulta clave interpretar los resultados electorales a la luz del contexto político y la historia reciente, de lo contrario se arriesga a caer en espejismos. El rotundo triunfo de Sebastián Piñera acontece en un escenario de alto rechazo ciudadano al gobierno de Bachelet y sus reformas. Así, la primera lección es que el triunfo electoral de la derecha se debe en gran parte al fracaso del proyecto político de la Nueva Mayoría.

Chile no se ha derechizado. Reflejo de ello es que la centroizquierda obtuvo en primera vuelta más votos que la centroderecha. Pero la alta votación de Piñera en segunda vuelta (creció en 1,3 millones de votos) y la baja votación de Alejandro Guillier (obtuvo 500 mil votos menos que la suma de votos de la centroizquierda en primera vuelta) muestran que el camino de izquierda iniciado por la Nueva Mayoría no está en sintonía con la ciudadanía. Segunda lección: Piñera no debe olvidar que su victoria la obtuvo con los votos de la centroizquierda y la Nueva Mayoría debiera recordar que sin el centro político no es viable ostentar el poder.

¿Pero acaso la derrota de la Democracia Cristiana (DC) y el Partido por la Democracia (PPD), junto con el triunfo del Frente Amplio, no contradicen la segunda lección? No, ambos fenómenos son un espejismo. Las derrotas de la DC y el PPD no implican un revés para el centro político, porque ambos partidos dejaron hace rato de representarlo. Por su parte, la relativa alta votación de Beatriz Sánchez ha confundido a la centroizquierda, haciéndole creer que la forma de conseguir la victoria es girando más a la izquierda. Pero los resultados electorales dicen lo contrario. Primero, es importante recordar que fue la derecha y no la izquierda quien ganó estas elecciones y, a saber, por nueve puntos de distancia y con una alta votación (Sebastián Piñera es el tercer Presidente con más votos en estos últimos 27 años). Segundo, fue Guillier, y no Sánchez, quien pasó a segunda vuelta. Tercero, el Frente Amplio no logró atraer a más personas a participar en las elecciones. La centroderecha cuadruplicó los votos del Frente Amplio en la primaria, el número de votantes en primera vuelta fue similar a las elecciones presidenciales anteriores e incluso en segunda vuelta, con sólo dos candidatos, la elección fue más atractiva, participando más personas que en primera vuelta.

Este nuevo equilibrio en las fuerzas de poder es una buena noticia para la centroderecha. Pero, más relevante aún, da una clara señal a la izquierda para retomar el camino del centro y construir una centroizquierda moderna, capaz de ofrecer respuestas a las necesidades de las personas. ¿Habrá madurado la Nueva Mayoría o seguirán pegados en la edad del pavo?

Sylvia Eyzaguirre T.

Sylvia Eyzaguirre T.

Área de investigación: Educación, con énfasis en institucionalidad y formación docente; fenomenología y hermenéutica.

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