Puntos de Referencia | N° 458, junio 2017

Limitaciones al acceso de las Garantías Explícitas en Salud (GES)

A más de 10 años de la entrada en vigencia de las Garantías Explícitas en Salud (GES) en 2005, que otorgan canastas de beneficios garantizados en cuanto a acceso, oportunidad, protección financiera y calidad en 80 enfermedades, aún existen espacios de incumplimiento de normativas, fallas de información y trabas impuestas por su diseño, dentro de otras razones, que condicionan el acceso de los pacientes a estas garantías.

En este documento se presenta evidencia respecto a cinco condiciones que limitan el acceso a las GES: (i) necesidad de notificación por parte del médico tratante; (ii) necesidad de que el paciente esté informado; (iii) procedimientos engorrosos para activar el beneficio; (iv) que existan redes de prestadores para entregar los servicios (v), y que el individuo deba tener tiempo para esperar el tratamiento.

Los resultados muestran respecto a cada uno de los condicionantes que:

  • El nivel de cumplimiento de la notificación de prestaciones GES es aún bajo y, por ejemplo, a nivel hospitalario público, solamente el 4% notificó de forma satisfactoria (entre un 90%-100%) a los pacientes con diagnóstico GES (Superintendencia de Salud 2015).
  • El GES aún presenta tasas de desconocimiento elevadas y de alrededor de 30% (Superintendencia de Salud 2016). El desconocimiento se manifiesta en el hecho de que un 11,2% menciona no haberse tratado por GES debido a que no sabía que su enfermedad estaba cubierta (Encuesta de Caracterización Socio-Económica Nacional, CASEN 2015).
  • Una razón menos importante, y que marca un 3,3% de las menciones (CASEN 2015), es la dificultad en realizar los procedimientos necesarios para activar el beneficio.
  • La razón más mencionada en promedio (32%) para no tratarse con el GES (CASEN 2015) fue que se prefirió otro establecimiento o médico.
  • Finalmente, otra razón de no uso, obteniendo la tercera mención, es que el paciente decidió no esperar al GES por demora en atención (CASEN 2015). Ello concuerda con que en promedio la espera para recibir la prestación es de 5 meses, y el retraso pasado el plazo estipulado para entregar la prestación en 2017 alcanzó los 95,6 días (Superintendencia de Salud 2016, Ministerio de Salud 2017).

 

En síntesis, aún existen espacios de desinformación que podrían ser cerrados con un mayor alcance de las notificaciones y a través de campañas de información a los usuarios. Si bien es difícil cuantificar las ganancias de un mayor uso del GES por parte de los pacientes en términos monetarios y no monetarios, una hipótesis plausible es que su bienestar aumentaría, en especial para aquellos de Isapre con coberturas de planes menores a las GES, y para los más pobres, del Fonasa A, con ganancias por el lado de los menores tiempos de espera (relativo a las prestaciones que no son parte de las GES).

Josefa Henríquez P.

Josefa Henríquez P.

Áreas de Investigación: salud, envejecimiento y pensiones

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