Opinión El Mercurio, 19 de septiembre de 2016

Pase diario y contaminación

Slaven Razmilic | Andrés Hernando |

En relación con lo planteado en su carta de ayer por el ministro Gómez-Lobo, queremos reiterar nuestras aprensiones respecto de la superposición de restricciones vehiculares (por congestión y por contaminación). Sin perjuicio de que ambas prohibiciones por separado cuentan con mecanismos que harían reducir los demostrados incentivos perversos de la restricción por dígitos (como el pase diario o el nuevo sello verde), su implementación en simultáneo necesariamente reduce el efecto buscado por estos mecanismos. A lo anterior se suma la confusión que presumiblemente se generará en la ciudadanía cuando haya restricción a cuatro dígitos (dos por contaminación y dos por congestión) y cada una tenga medidas de exención diferentes, lo que además presenta un importante desafío en el plano de la fiscalización.

Como bien señaló el ministro en un seminario realizado en el CEP el 31 de agosto pasado, la ley que se discute en el Senado entrega facultades a MTT para hacer excepciones que permitirían una mejor articulación entre ambas modalidades de restricción. El problema es que dicho texto solo entrega facultades (excesivamente amplias, a nuestro juicio) sin establecer rangos de aplicación, criterios explícitos de incompatibilidad entre mecanismos, garantías de coordinación entre autoridades, ni adecuados contrapesos técnicos a las medidas con que se quiera experimentar.

En su actual redacción, el proyecto de ley entrega una manga ancha que permitiría hacerlo muy bien o hacerlo pésimo. Como en política los plazos son cortos y las tentaciones muchas, la ley no debiera dejar espacio a improvisaciones ni populismos. Los contextos políticos cambian, como también cambian las autoridades. Los efectos, en tanto, permanecen por más tiempo. Es importante discutir ahora los rangos de aplicación de este tipo de normativas, asegurando ciertos grados de continuidad, efectividad y evitando discrecionalidad.