Revista Estudios Públicos | N° 93, 2004.

Por qué soy católico y liberal y me resisto a sus consecuencias

Catolicismo y liberalismo forman parte de un proceso histórico fundamental. El catolicismo, particularmente en el mundo occidental premoderno y hasta hoy entre nosotros, señala en su enseñanza un camino, una Verdad y una promesa de felicidad. El liberalismo, en su sentido más amplio, aparece cuando el hombre moderno quiere asumir con autonomía sus opiniones filosóficas, sus preferencias políticas y sus decisiones económicas. Surgió así un conflicto. Hasta avanzado el siglo XX, el liberalismo fue condenado por la Iglesia católica o se lo tuvo por sospechoso de relativismo. ¿Se ha superado ese conflicto, se está superando o es insuperable? En esta conferencia se intenta desarrollar este encuentro o desencuentro.
Para el autor, el catolicismo sería una experiencia trascendental e imborrable con lo absoluto, a través de Cristo y su Iglesia. Pero esta mediación arriesga perder ese horizonte y conformarse con la sensación de estar en la Verdad. El liberalismo, o lo que se prefiere llamar una actitud liberal, sería el gran intento de los tiempos modernos por recuperar la autonomía del pensamiento, de la libertad social y política y de la economía. Pero éste, a su vez, puede caer en la desmesura, en un fatalismo de la libertad y en un afán de reducir esa autonomía al libre juego del mercado o de las opiniones.

Ernesto Rodríguez S.

Ernesto Rodríguez S.

Coordinador de Extensión del CEP.

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