Opinión | La Tercera, 2 de febrero de 2017

Resultados Eunacom: una oportunidad

El próximo 14 de febrero deberían dejar de trabajar casi 280 médicos extranjeros contratados por prestadores de atención primaria de salud (APS) estatales, dado que no aprobaron el Examen Único Nacional de Conocimientos de Medicina (Eunacom).

Si bien no hay acuerdo a nivel técnico de que el Eunacom sea un instrumento adecuado como requisito de ingreso a dichas instituciones, sus resultados reflejan un problema que no hemos sido capaces de resolver en Chile: lo poco atractivo que resulta para los médicos formados en el país trabajar en APS. Las políticas desarrolladas no han logrado los resultados esperados, hay baja demanda por formación en medicina familiar, y los programas de destinación y especialidades, así como otros tipos de becas y medidas, no logran satisfacer la demanda por médicos en este nivel de atención.

Se requiere entonces buscar soluciones diferentes. Una de ellas es otorgar mayores facultades a otros profesionales y técnicos de la salud, para agilizar/facilitar la labor médica, aliviando la carga de los médicos en relación con las tareas más sencillas, dejándoles así los casos más complejos. Dicha solución es más barata (los salarios de otros profesionales de la salud en general son menores que los de los médicos) y muchas veces más efectiva, en cuanto muchas veces estos otros profesionales y técnicos de la salud tienen una relación más continua con sus pacientes, y por tanto, los conocen mejor, y además, les pueden dedicar más tiempo. Tal es el caso de los enfermeros, como fuese propuesto en un trabajo publicado en el Centro de Estudios Públicos (CEP) en noviembre de 2016. En otros países ellos realizan muchas labores que en Chile están reservadas a los médicos. Estas tareas van desde cosas simples como recetar medicamentos para enfermedades leves, hasta, por ejemplo, administrar anestesia. La evidencia indica que la calidad de su atención es al menos igual que la de los doctores.

Según datos para 2013 publicados por la OCDE, nuestra tasa de médicos por 1.000 habitantes es de 1,9, bastante más baja que la de países desarrollados (OCDE), cuyo promedio es de 3,3. Y nada indica que vayamos a alcanzarlos en el corto plazo, dado que la tasa de médicos graduados por cada 100.000 habitantes en Chile es también menor que en los países de la OCDE (8,6 versus 11,5 respectivamente). Sin embargo, la diferencia en la tasa de enfermeros por cada 1.000 habitantes es menor (5,6 en Chile vs. 9,1 en la OCDE) y, mejor aún, la tasa de graduados es mayor en Chile que en los países OCDE (53 versus 47 cada 100.000 habitantes), indicando que en el mediano plazo podríamos alcanzar a dicho grupo de países. En conclusión, en Chile contamos con una tasa de enfermeros por doctores más alta que la de la OCDE (3,0 versus 2,8), lo cual nos entrega una oportunidad para aprovechar este recurso humano que, además, cuenta con más años de preparación que en otros países.

Lo anterior, junto al esfuerzo que están realizando las entidades formadoras de enfermería (desarrollando programas de postgrado en formación avanzada en enfermería), apoyadas por la Organización Panamericana de la Salud y el Ministerio de Salud, son una oportunidad que debiésemos estudiar en serio. Chile cuenta con experiencias similares en salud que debiesen ser tomadas en consideración. La evidencia internacional indica que una política de este tipo bien pensada y ejecutada, debiese potenciar la atención primaria, mejorando la prevención, el cuidado y la satisfacción de los pacientes, en línea con las buenas prácticas en salud.

Carolina Velasco O.

Carolina Velasco O.

Áreas de Investigación: salud.

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