Opinión | Diario Financiero, 13 de noviembre de 2017

"Si hay alguien que no puede hablar de responsabilidad fiscal, es la actual administración"

Integrante del equipo económico del candidato de Chile Vamos, el experto hace frente a las críticas al programa y señala que el gobierno no realizó el ajuste de gasto necesario.

Por: R. Lucero y S. Valdenegro

Rodrigo Vergara adivina la pregunta. Ya la ha escuchado muchas veces desde que dejó la presidencia del Consejo del Banco Central en diciembre del año pasado.

- ¿Asumirá en Hacienda en un eventual segundo gobierno de Sebastián Piñera?

El economista de la Universidad Católica, doctorado en Harvard, se resigna y ríe. No se siente con autoridad para responder, pero es evidente que su currículum avala tal posibilidad. De hecho, se alejó de la academia y la consultoría de empresas para aterrizar en el instituto emisor en 2009 precisamente mientras participaba –al igual que hoy- en el comando del candidato de Chile Vamos. Dos años después, el ahora abanderado lo designó presidente de la entidad.

En mayo se unió al equipo que elaboró las propuestas económicas del exmandatario, incluida la fórmula de financiamiento del programa total que se conoció hace unos días y cuyo costo -de unos US$ 14 mil millones en los cuatro años- generó numerosas críticas desde el gabinete de Michelle Bachelet y los candidatos de la Nueva Mayoría. Pero no se amilana. Al contrario, con fuerza rebate los argumentos del oficialismo, de cuya administración cuestiona en particular el manejo fiscal.

“Hemos tenido cuatro años seguidos de creciente déficit fiscal y la deuda pública se duplicó de 12% a 24% del PIB entre 2013 y 2017. El número mismo todavía es manejable, pero la tendencia de déficit y crecimiento de la deuda es preocupante”, cuestiona el también investigador asociado del Centro de Estudios Públicos (CEP) junto con marcar la diferencia con el carácter “extraordinariamente austero y responsable” de la política fiscal desde el retorno a la democracia.

Desde 1990 en adelante la deuda pública disminuyó desde un 40% del PIB a cifras de un dígito, la mayor parte de los años hubo superávit en las arcas públicas y en 2001 se estableció la regla fiscal, la que tuvo como antecesor el Fondo de Compensación del Cobre.

“Chile tiene que retomar la responsabilidad fiscal que se ha perdido”, subraya Vergara.

- ¿Por qué se perdió?

- Porque se aumentaron fuertemente los gastos en un escenario en que los ingresos subieron menos de lo esperado por el bajo crecimiento y ello a pesar de que se hizo una reforma tributaria para recaudar tres puntos del PIB. Obviamente, también influyó la caída del precio del cobre, como con el crecimiento hubo razones externas e internas.

Pero el punto es que la regla fiscal está diseñada para que uno se ajuste cuando caen los parámetros estructurales. Si el cobre y el crecimiento se caían, había que hacer un ajuste fiscal y ese ajuste no se hizo. Se siguió gastando y endeudándose sin considerar nuestra institucionalidad fiscal.

- ¿Cómo queda el próximo gobierno en este escenario?

- Deja a la próxima administración con una situación bastante estrecha y para generar algo de espacio tendrá que hacerse vía reasignación de gasto.

En el caso del presidente Piñera, que es el equipo en el que participo, hay un compromiso fundamental de volver a la responsabilidad fiscal y eso significa estabilizar la deuda y lograr que en el tiempo baje, lo que requiere también ir reduciendo el déficit estructural.

El programa implica un gasto de US$ 14.000 millones en los cuatro años. La mitad de eso se financiará con mayor crecimiento económico. Un punto más de crecimiento potencial, que está levemente sobre 2,5%, significa ingresos estructurales por US$ 700 millones. En 4 años, suma aproximadamente US$ 7.000 millones. Los otros US$ 7.000 millones,

US$ 1.750 millones por cada año, vendrán de reasignaciones de gasto. El gasto público el próximo año se estima en casi US$ 70.000 millones, por ende, estamos hablando de reasignaciones de 2,5% del gasto total en promedio.

- Desde el oficialismo han cuestionado que se llegue a esa cifra...

- Nadie dijo que era fácil, es evidentemente ambicioso. Pero se puede y se debe hacer. En el primer gobierno del expresidente hubo paquetes de ajuste fiscal, los que tendrán que complementarse esta vez con reducción de grasa y ajustes en programas mal evaluados. Es un deber de cualquier administración revisar y ajustar programas que no están teniendo los efectos para los cuales fueron diseñados. Por lo mismo me sorprende la crítica a estos ajustes que, por lo demás, son apenas algo más de 2% del gasto total.

- El ministro Eyzaguirre no les cree mucho. “Cuéntenme una de vaqueros”, dijo.

- Le gustan las frases al ministro…Pero en este gobierno no se logró el compromiso fiscal, hubo déficit todos los años y la deuda aumentó. Si hay alguien que no puede hablar de responsabilidad fiscal, es la actual administración.

- Eyzaguirre señala que la diferencia principal con el programa de Piñera está en lo tributario.

- El presidente Piñera lo ha dicho claramente: este es un gran país con un mal gobierno. Las políticas públicas que se han hecho no han sido buenas. Pero hay una palabra que está fuera del léxico de la campaña, que es la retroexcavadora. Por lo tanto, lo que cabe hacer es construir sobre lo que se construyó, sobre todo lo que es positivo, y rectificar lo que ha sido negativo. En materia tributaria se han hecho cosas negativas, lo mismo en materia educacional y laboral, pero no se trata de pasar la retroexcavadora porque eso no construye.

Hay tres principios básicos en el programa: retomar la senda del progreso y el desarrollo económico; retomar la política de los acuerdos, buscar consensos, sobre todo en políticas que son fundamentales para perdurar en el tiempo; y la preocupación particular por la clase media.

- El político y escritor Mauricio Rojas planteó que el programa del expresidente es el inicio del Estado bienestar chileno.

- No lo creo. Hay una exageración en ese planteamiento. El programa sigue creyendo en la libertad económica y en la iniciativa de las personas, en la importancia de la competencia y los mercados. Pero también obviamente cree en un Estado que se hace cargo de los temores de la clase media, en una sociedad más solidaria. Pero, en ningún caso, lo pondría como el equivalente a una sociedad de bienestar como en los países europeos. Está muy lejano a eso.

- Pero el programa asume la fragilidad en la que está la clase media.

- Por supuesto. Chile cambió, hoy es un país de clase media y el programa está muy enfocado en ese grupo emergente. Lo que se plantea es un esquema que le da seguridad respecto a que si vuelve a caer en la pobreza tendrá un apoyo para salir de esa situación.

Pero ojo, hay un 11% de la población que es pobre y, por lo tanto, hay una parte importante del programa también focalizado en eso.

Impuestos: baja gradual

- Dada la preocupación por la clase media y la estrechez fiscal, ¿no es incongruente bajar los impuestos a las empresas?

- No, porque creemos que una parte importante de la vuelta al desarrollo requiere un ajuste en los impuestos al ingreso, en particular los corporativos. Requiere dos cosas: la baja del impuesto a las empresas de 27% a 25% y la reintegración del sistema. Y ambas cosas serán graduales.

Seamos bien claros aquí: el ajuste planteado es relativamente marginal y no será una reducción muy violenta precisamente por la situación fiscal.

- ¿La gradualidad está definida?

- Obviamente hay simulaciones y ejercicios, esto se irá bajando de a poco, por eso es un programa planteado para ocho años. Naturalmente, se irá viendo en el tiempo si podrá ser más o menos acelerado. Insisto, el principio básico es mantener la austeridad fiscal.

- Esto será una rebaja de impuestos a los socios de las empresas, que no son precisamente clase media.

- Creemos que la baja de impuestos y la reintegración del sistema van a promover la inversión. Recordemos que llevamos cuatro años de caída de la inversión.

- El ministro Eyzaguirre dijo que se parecía a la propuesta de Trump.

- A ver, Trump quiere bajar los impuestos de 35% a 20%, nosotros proponemos bajarlo apenas dos puntos… Y más encima el foco está puesto en la austeridad fiscal. Además, el presidente Piñera tiene una trayectoria que mostrar en esto. En promedio durante los cuatro años de su gobierno hubo superávit fiscal, él se planteó el objetivo de pasar de un déficit estructural de 3% del PIB a 1% del PIB y lo dejó en 0,5%, es decir, fue más allá de lo comprometido. El gobierno actual, del cual Eyzaguirre es ministro, sólo tiene para mostrar en esta materia déficits y deudas.

Aporte de los acuerdos

- ¿Cómo interactúa la necesidad de generar acuerdos con el contexto actual de presiones sociales fuertes?

- Hace 30 años Chile era un país pobre, pero hemos mejorado muchísimo el bienestar de la población. Por supuesto, quedan bolsones de pobreza de los cuales hay que preocuparse, pero hoy Chile básicamente es un país de clase media y esa es una muy buena noticia. Pero yendo al detalle de la pregunta, hay que tener cuidado con creerse cuentos que son autoconstruidos. En mi opinión, hubo una mala lectura de parte de este gobierno de lo que buscaba la sociedad chilena. ¿Por qué hoy todas las encuestas muestran que las reformas tienen un rechazo mayor que su aprobación? Porque la población no buscaba esto, no buscaba esta lógica refundacional que planteó el gobierno. Hoy la población está mucho más inclinada hacia proyectos que impliquen un mayor crecimiento y desarrollo integral. No es solo crecimiento desde las cifras, sino un aumento en el bienestar y calidad de vida de las personas.

- ¿Un desarrollo inclusivo?

- Cuando uno habla de desarrollo, está hablando de desarrollo inclusivo. Cuando se habla que no importa el crecimiento o que no puede ser cualquier crecimiento, me parece más bien una justificación para un desempeño mediocre.

- ¿Se puede alcanzar el desarrollo sobre la base de los acuerdos, que han sido tan ninguneados?

- Al principio de este gobierno de alguna forma se ningunearon y se trataron mal los acuerdos, como si fueran una cosa negativa. ¡Por favor! Con acuerdos amplios perfectamente se puede volver a retomar el desarrollo. Una política que se logra con un acuerdo, mientras más amplio es más sólido y más estable, probablemente mejor diseñada porque tiene mayores visiones. Eso es muy importante.

Rodrigo Vergara M.

Rodrigo Vergara M.

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