Noticias | El Mercurio, 15 de diciembre de 2013

Últimos fichajes del CEP abren el think tank a nuevos «mundos»

Por primera vez llegan al directorio que preside Eliodoro Matte una mujer -historiadora y de cultura DC- y un abogado de sensibilidad de izquierda, emblemático en la defensa de los derechos humanos en tiempos de Pinochet. También dos académicos chilenos residentes en Estados Unidos.

Pilar Vergara y M. Soledad Vial

Una apertura a "mundos" donde antes no incursionó se advierte en las incorporaciones que ha hecho el Centro de Estudios Públicos (CEP) a su Consejo Directivo, para la nueva etapa que parte en marzo bajo la dirección de Harald Beyer.

Seis son los miembros que se integran al elenco de 23. La historiadora Sol Serrano y el abogado de derechos humanos osé Zalaquett -que habría participado en este reportaje de no mediar una circunstancia familiar- representan la llegada al think tank , por primera vez, de sensibilidades de izquierda y democratacristiana; Sebastián Edwards y Ricardo Caballero pueden ser identificados con un interés de dotar al Consejo de las visiones más globalizadas que pueden aportar estos dos economistas residentes en Estados Unidos.

De los otros dos fichajes, uno es Juan Andrés Camus , socio de Celfin, hoy BTGPactual, y el otro nombramiento se dejó para abril. Todos ellos se integran al Consejo que preside Eliodoro Matte y que conforman -entre otros- Roberto Angelini, Jean Paul Luksic, Luis Enrique Yarur, Wolf von Appen, Salvador Said, Roberto De Andraca, por nombrar algunos representativos de un alto porcentaje del PIB nacional.

Sol Serrano: "El CEP no tiene una cañería directa hacia un sector político; más bien los alumbra a todos"

La historiadora de la UC Sol Serrano será la primera mujer en sentarse en este selecto club. En vísperas de viajar a París -donde se encuentra a esta hora- entregó su visión sobre el CEP y lo que espera, después de este nombramiento que para ella fue una sorpresa, "además de un gran honor". "Acepté porque tengo una profunda convicción de la importancia de la Historia, y quiero que la Historia esté presente en distintas formas de pensamiento y en distintas disciplinas del espacio público. La Historia es una dimensión que se requiere para pensar la sociedad plural y democrática que estamos buscando. Soy como los canutos: donde la Historia no está y puede estar, yo voy a estar ahí, si puedo aportar".

"Acepté también -continúa- porque el CEP es un espacio intelectual de excelencia con una misión y una visión, que uno puede suscribir en parte o completamente, pero esa misión se ha ido transformando y profundizando en su vocación democrática".

Antes, Sol Serrano había publicado artículos en la Revista del CEP y algunos libros suyos fueron presentados en la casona de Sótero Sanz, el último por Harald Beyer, el mismo que ahora la contactó. En un almuerzo en el que también participaron el subdirector Lucas Sierra y Carlo Solari -representante del holding Falabella- se conversó sobre el nuevo proyecto del CEP y el aporte que se esperaba de los nuevos consejeros, cada uno de los cuales tuvo sus reuniones por separado.

-¿Qué concluyó usted? ¿Qué cambia en el nuevo CEP?
-Hay un cambio interesante de generación al incorporarse investigadores más jóvenes. Y luego está el tema del endowment -fórmula de financiamiento a través de un fondo especial-, que le dará al think tank una independencia intelectual respecto de cualquier grupo de presión. Esa es una maravilla que tiene el sistema norteamericano, en el que las personas que aportan los fondos no tienen poder sobre lo que esa institución hace; los dan, porque creen en la misión de esa institución.

-¿Cómo definiría usted esa misión?
-Parte con liberalismo, pero también incorpora muchas dimensiones democráticas. Yo diría que la misión del CEP no es solo el concepto de libertad. Es, más ampliamente, democracia liberal y libertades individuales.

-El CEP ha sido siempre la catedral de la economía liberal, un concepto bien distante de las ideas que usted ha sustentado.
-Yo vengo de una tradición social cristiana. Y creo en la libertad económica, en la libertad de mercado, pero igualmente pienso que el mercado es una de las dimensiones de la sociedad que no se explica ni actúa solo por sí misma. El mercado debe ponerse en el conjunto de las variables de la sociedad y tiene que ser flexible.

-¿Usted cree que la invitaron al Consejo para abrir el abanico de las ideas?
-Yo no lo veo así en lo político, sinceramente, pero sí es una apertura del CEP a las Humanidades. Además, como think tank es único, porque teniendo una visión y una posición ideológica amplia, no alimenta directamente a los sectores políticos. No tiene una cañería directa hacia un sector; más bien alumbra a los distintos sectores.

-No es una asesoría parlamentaria, pero sí ha sido el think tank del neoliberalismo por excelencia.
-El CEP en sus principios habla de democracia liberal, y yo creo que ha ido de una defensa del neoliberalismo durante el régimen militar -para darle ideología a un régimen que no la tenía-, hasta derivar en un espacio de diálogo democrático.

-¿Se ve un poco como la "negrita de Harvard"? Además, es la primera mujer que es invitada a formar parte del círculo directivo.
-Sí, soy la negrita de Harvard, no me importa serlo. Y me llama la atención que nunca antes haya habido mujeres; me imagino que ahora entrarán muchas más.

Sebastián Edwards: "Las etiquetas son muy del siglo XX, muy pasadas de moda. Hoy las preguntas son otras, como qué apps tienes en tu smartphone ".

Una nueva etapa de su exitosa existencia, con cambios que implican mayor independencia, más estabilidad financiera y mayor internacionalización es lo que ve por delante el economista Sebastián Edwards para el CEP. Profesor de la UCLA en EE.UU., aterrizó esta semana en Santiago, pero no precisamente para votar -"me borraron del padrón, contraviniendo la ley"-.

Días antes lo había llamado un miembro del Consejo para proponer su nombre. "De inmediato dije que sí", declara como cercano que es al think tank desde hace tiempo.

-¿Qué sello personal quisiera ponerle usted al CEP?
-El CEP tiene que mantener la enorme calidad de su quehacer. Un rigor a toda prueba, una seriedad innegable que es capaz de sobrevivir las más duras evaluaciones de la academia mundial. Debe hacer preguntas difíciles e importantes y utilizar las herramientas de la frontera científica y académica para responderlas. Al mismo tempo, en esta nueva etapa debiera agudizar su "punto de vista", que en los últimos años se desdibujó un poco. Ese "punto de vista", en mi opinión, debe ser el de la libertad, la necesidad de ampliar los ámbitos de la libertad a través de políticas públicas.

-¿Cómo ve la convivencia en el Consejo de académicos como usted y Caballero; de miembros que se identifican con posturas más de izquierda, como Serrano y Zalaquett, y representantes de los grupos empresariales más poderosos del país?
-Yo la veo como una convivencia muy cómoda, especialmente ahora que el modelo de financiamiento le va a dar mucha independencia. Con los empresarios he tenido buena sintonía, aunque no siempre pensemos lo mismo. La entrada de Sol Serrano y Zalaquett yo no la veo como la llegada de determinadas posiciones políticas, sino como la de dos intelectuales sólidos y respetados. Por mi parte, yo no me siento de derecha. Soy un académico muy independiente y liberal.

-¿Qué suscribe y qué no suscribe usted del neoliberalismo que siempre ha guiado al CEP?
-Soy partidario de la competencia y del mercado; soy un defensor del capitalismo, posiblemente el único que lo dice tan abiertamente en Chile. Pero también creo en las regulaciones inteligentes, en la supervisión y las sanciones, en la protección de los consumidores -que no es otra cosa que la protección del capitalismo-, en la existencia de un Estado fuerte pero limitado, y en la educación pública. Pero más que nada creo en la libertad, en permitir a los individuos a hacer lo que deseen, con la sola restricción de "no hacer daño". No sé si todo eso me hace un neoliberal, pero tampoco me importa. Pienso que las etiquetas son muy del siglo veinte, muy pasadas de moda. Hoy las preguntas son otras, como qué apps tienes en tu smartphone .

-Este ha sido un año especialmente polémico para el CEP. La salida de Arturo Fontaine y el episodio de las encuestas presidenciales tremendamente objetadas lo han tenido el escrutinio público.
-Un año de cambios, diría yo. Un cambio de la guardia que no debiera sorprender. Después de todo, Arturo Fontaine cumplió una etapa, y su reemplazante fue el número dos de la institución. Este ha sido un cambio con continuidad. Efectivamente, la cara pública del CEP ha sido la encuesta. Por dos razones: su imparcialidad y porque hasta ahora había sido muy buena predictora de los resultados. Lo primero sigue siendo cierto, y en cuanto a predictibilidad, en las últimas elecciones tuvo menos éxito, pero esto es verdad en todos los países que transitan al voto voluntario. Es difícil saber si alguien va a votar o no; ni siquiera los votantes lo saben. A esto hay que sumar el hecho de que con la preponderancia de teléfonos móviles es difícil construir una muestra representativa.

Juan Andrés Camus: "El objetivo es un centro de estudios, científico, laico y liberal"

A través de los encuentros, seminarios e informes, Juan Andrés Camus ha estado siempre vinculado al CEP. Celfin hoy BTGPactual, el holding financiero del que es socio con Jorge Errázuriz -miembro también del comité directivo del centro de estudios-, es aportante del think tank .

Su vinculación a temas educacionales, su interés por las políticas públicas fueron clave -piensa el nuevo consejero- en esta invitación "a sumarme junto a otras personas para incorporar visiones, ampliar el CEP y profundizar una visión laica y liberal de la sociedad".

-¿Qué señal es la más significativa, diría usted, en esta "apertura"?
-Que la Universidad de Chile haya reemplazado a la Universidad Católica como depositaria de los bienes del CEP en caso de disolución es señal muy decisiva del espíritu laico y volcado hacia lo público que se busca ratificar. El objetivo es un centro de estudios, científico, laico y liberal.

-¿Lo ve como el comienzo de una nueva etapa después del polémico 20013 que ha tenido?
-Se ha iniciado una transición, luego de un año difícil. Las personas pasan, pero las instituciones están para quedarse. El objetivo es poder reencauzar este centro de pensamiento, que hace un aporte muy sólido al país, como cuando construyó espacios para contribuir al tránsito de la democracia. Así se lo reconocen transversalmente todos los actores políticos.

-¿Cómo lo ve en el nuevo ciclo político tras la elección de hoy?
-Hay que tender puentes de comunicación para encontrar acuerdos en los temas esenciales. En la Nueva Mayoría existe una gama de centros de pensamiento y también tienen diferencias entre ellos. El tema principal es la educación. Pero también enfrentaremos encrucijadas en salud y pensiones. Las demandas sociales crecientes deben armonizarse con el necesario crecimiento para financiar las soluciones.

-¿Qué aporte personal quisiera hacer usted desde el Consejo?
-Mi intención es aportar a la sociedad desde una visión de cooperación y no de confrontación. Soy tremendamente liberal en lo económico y en lo valórico; no me gusta que en una sociedad haya temas tabúes, creo que siempre podemos sentarnos y conversar sobre todo. Tampoco me siento un neoliberal, porque reduce la visión al punto de vista económico. Ni soy fanático de que el mercado resuelva siempre bien todos los problemas; es necesario aplicar controles para corregir las imperfecciones que tiene, poner los contrapesos adecuados.

-¿Un Estado más activo?
-Hay ámbitos en los que el Estado está de más y en otros de menos; hay sobrerregulación -por ejemplo, en el sector energético- y subregulación, como en la defensa del consumidor.

-¿Cree que, a partir del criticado episodio de las encuestas, hay que revisar los procedimientos?
-Hemos vivido un proceso eleccionario atípico y muy complejo, además de las dificultades metodológicas que introdujo el voto voluntario.

-¿Fue adecuado seguir adelante con la misma encuesta tras el cambio de candidato?
-No corresponde hacer cambios cuando el proceso de la encuesta está en curso.

-¿Tampoco que evalúe los efectos de publicarla el mismo día del debate?
-La información debe ser publicada en el momento en que se reciben los datos. Un centro de pensamiento debe tener independencia, valentía y consistencia. Ahora es importante revisar una metodología que dejó de ser válida para los desafíos que impuso el voto voluntario.