El Líbero, 26 de septiembre de 2016
Opinión
Pobreza y desigualdad

“Es innegable que es más difícil reducir la pobreza cuando el país crece poco y el empleo y las remuneraciones se estancan”

Andrés Hernando.

por Uziel Gómez Padrón

Andrés Hernando fue jefe de la división de políticas sociales del Ministerio de Desarrollo Social entre 2010 y 2012, donde le tocó dirigir la encuesta de Caracterización Socioeconómica (Casen), de la que es un experto.

El ingeniero civil y doctor en economía de la Universidad de Harvard ha seguido vinculado al estudio de la pobreza como investigador del Centro de Estudios Públicos (CEP), institución desde la cual analiza para «El Líbero» la encuesta de 2015 que mostró una reducción de la pobreza de 14,4% a 11,7%, pero que dejó una estela de dudas y críticas.

¿Cuáles son sus principales conclusiones sobre la encuesta Casen?

– En general, la encuesta nos dio buenas noticias y eso es innegable. La caída en pobreza es estadísticamente significativa y la desigualdad cayó algo. La mayoría de las lecturas que intentan matizar eso apuntan, me parece, a segundas derivadas. Ahora hay que tratar de entender el origen de estas buenas noticias para lo cual necesitamos más análisis y, sobre todo, acceso a la base de datos, lo que tomará todavía algún tiempo.

-Durante 2014 y 2015 la reducción de la pobreza cayó a la mitad en relación a 2010-2013. ¿Qué opina de ello?

– Es innegable que es más difícil reducir la pobreza cuando el país crece poco y el empleo y las remuneraciones se estancan. No es raro, entonces, que la tasa de caída de la pobreza haya disminuido. Sin embargo, la inercia del período anterior todavía estaba presente y eso ayudó un poco. En la medida que el país recupere su capacidad de crecimiento y eso se traduzca en más empleo y mejores remuneraciones reales, deberíamos ser capaces de recuperar la velocidad a la que sale gente de la pobreza.

-El ministro de Desarrollo Social, Marcos Barraza, asegura que la baja de la pobreza muestra «indicios de que las políticas públicas desplegadas por el Gobierno van en buena dirección». ¿Cree que las reformas han ayudado a disminuir o retrasar la reducción de la pobreza, o no se pueden medir aún?

-Hay que hacerse dos preguntas: ¿qué reforma estaba en un estado de implementación tal en noviembre del 2015 que pudiera justificar estos resultados?, y ¿qué política social focalizada ha impulsado este gobierno que pudiera estar explicando la caída en pobreza? Me parece que la respuesta a la primera pregunta es ninguna, y la respuesta a la segunda se limita al bono permanente de marzo. La experiencia con los bonos similares entregados en 2009 es que estos redujeron la pobreza en alrededor de medio punto cada uno (aunque hay que ser cuidadosos porque se usaba una metodología distinta de medición). Entonces, aún falta una parte de la reducción de la pobreza, la parte más importante, que no parece ser explicada con esto. Las políticas sociales, en general, no son de los gobiernos sino del Estado. Lo que quiero decir es que hemos estado haciendo buenas políticas sociales como nación desde hace bastante tiempo, y vemos sus frutos en los indicadores respectivos.

-Uno de los reclamos es que no se entregaron datos para poder comparar la serie histórica desde 1990. ¿Cree necesaria esa comparación o la nueva medición se puede hacer sin considerar la serie histórica?

– Indudablemente. La verdad es que, incluso, la comparación con la serie histórica queda contaminada por un cambio metodológico ocurrido en 2009 e introducido retroactivamente en 2013, para el que nunca he visto una justificación o discusión académica satisfactoria. Con todo, esa es la única serie que permite analizar la trayectoria a lo largo de toda la medición. Es lamentable que se haya excluido. Todos entendemos que las medidas deben ir actualizándose pero, en la medida que no existan mecanismos para empalmar las series es importante que ambas se calculen en paralelo durante varias observaciones.

-Al revisar la encuesta, el 27,4% de los subsidios se destinó al decil I, la cifra más baja desde que se mide, 2006. Ese año, por ejemplo, fue 32,6%. ¿Hay un problema de focalización de recursos?

– Las políticas sociales se han ido expandiendo y han ido incorporando a más personas, eso tiene el efecto de aparecer «desfocalizándolas». En la medida en que el Chile de 2015 no es igual al Chile del 2006 esto no tiene por qué ser necesariamente perjudicial o indeseable, especialmente considerando que los hogares del segundo, tercer o cuarto decil no son tan diferentes a los del primer decil. En definitiva, no creo que ese indicador sea tan relevante considerando que las prestaciones sociales y su cobertura han ido aumentando.

-La pobreza multidimensional se comenzó a medir en 2013. ¿Qué tan relevante es su medición? ¿Podría desplazar la medición por ingresos?

-La medición multidimensional de la pobreza es complementaria a la medición por ingresos, en ningún caso la reemplaza ni la desplaza. La interpretación de ambas es distinta, y sus implicancias para el diseño de política pública también son distintas. No las veo como mediciones que se contraponen o reemplazan, sino como dos fuentes diferentes de información que enriquecen nuestra descripción y entendimiento del fenómeno. Es importante contar con ambas.