Tras los resultados electorales de primera vuelta, se suscitó un intenso y profundo intercambio intelectual en las páginas de El Mercurio respecto a la reconfiguración de las fuerzas políticas en Chile. El debate tuvo como uno de sus protagonistas centrales al investigador del CEP, Sebastián Soto, quien frente al diagnóstico de un naciente «Chile posliberal» planteado por el analista Juan Ignacio Brito, defendió la necesidad estratégica y moral de revitalizar la histórica alianza liberal-conservadora.
A lo largo de una semana, la discusión convocó a diversas voces del mundo académico y político, quienes examinaron el rol del populismo, la ética en la política y los desafíos de gobernabilidad para el sector. A continuación, recopilamos cronológicamente las intervenciones que dieron vida a esta reflexión, destacando los argumentos presentados por nuestro investigador.
Cronología de la discusión
El debate se originó con la columna de opinión de Juan Ignacio Brito, quien diagnosticó el naufragio del «sueño liberal» frente al auge de tres bloques posliberales: izquierda, populismo y conservadurismo.

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Sebastián Soto respondió al día siguiente a través de una carta, argumentando que ante este escenario la derecha no debe ceder a la tentación populista, sino reconstruir su tradicional alianza liberal-conservadora.
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Brito contraargumentó señalando que la propuesta de Soto, aunque elegante, ignora las nuevas realidades y la necesidad de conectar con el «pueblo olvidado» que hoy vota por opciones populistas.
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En una nueva intervención, Soto insistió en que las formas populistas deben ser juzgadas por su moralidad y decencia, advirtiendo que la eficacia electoral no debe validar la polarización. Sumándose a la discusión, Fernando Claro respaldó la tesis del investigador del CEP, planteando que el pacto liberal-conservador es el único que respeta la dignidad humana frente a visiones socialistas o populistas.
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Federico García Larraín aportó una distinción conceptual al debate, sugiriendo que «todos somos conservadores», y que la diferencia política radica fundamentalmente en definir qué es lo que se busca conservar.
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Jaime Tagle recurrió a la historia política, citando a Abdón Cifuentes (1878) para ilustrar los principios fundantes —religión, familia y propiedad— que el conservadurismo busca mantener.
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José Ignacio Vásquez criticó duramente el enfoque de Soto, calificando la «moralización de lo político» como un error supremacista que impide comprender al populismo como respuesta a un déficit de representación.
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Cerrando el intercambio epistolar, Sebastián Soto reafirmó que excluir el juicio moral de la política es peligroso y sostuvo que renovar la alianza liberal-conservadora requiere evitar que un ideario fagocite al otro.
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Finalmente, las repercusiones de este cruce intelectual fueron analizadas en el programa «Nuevas Voces» de Radio Agricultura el pasado 2 de diciembre, con los comentarios de José Ignacio Palma, Agustín Quera y Vicente Martínez.






