El investigador del CEP precisa que el país no tiene un Estado excesivamente grande y por ello no es tan fácil aplicar tijeras. “Chile no tiene un punto del PIB de gastos superfluos y eso quedó demostrado, porque si no, ya hubiesen hecho (recortes), si era tan fácil”. Sobre el presupuesto del próximo año le preocupa el optimismo del ministro en cuanto al crecimiento (3,3%) y advierte que el error en las proyecciones de ingresos no se ha revertido, “es un cálculo complejo y este mismo gobierno lo sabe desde antes… sería bien irónico que le pasara lo mismo”. Finalmente llama a enfrentar con urgencia el desempleo: “Quedé con gusto a poco con el plan de empleo que presentó el gobierno”.
Empleo y más empleo. Esa es la preocupación que debería enfocar el marco presupuesario del próximo año, indica el investigador del Centro de Estudios Públicos (CEP), Jorge Rodríguez, quien no ve suficiente énfasis de parte del gobierno en este tema.
Desde su oficina analiza la macroeconomía y las políticas fiscales del país, de lo cual sabe bastante porque fue jefe de estudios y subdirector de Racionalización y Función Pública de la Dirección de Presupuestos (Dipres), y luego presidió el Consejo Fiscal Autónomo (CFA) encargado de vigilar que la autoridad maneje responsablemente las finanzas públicas.
Ante el inicio de la discusión del Presupuesto 2027, el primero que presenta este gobierno, y las polémicas abiertas tanto por la eliminación de algunos programas como por la presentación de las cifras de gasto, remarca: “Si uno mira los últimos 30 años, el presupuesto se ha vuelto un instrumento cada vez más complejo. Así uno puede comparar el presupuesto nuevo contra varias bases, lo que genera ciertas confusiones. Ojalá que esas confusiones las pueda resolver la Dipres en el Congreso”.
Rodríguez valora que la autoridad vaya cumpliendo la meta de balance de este año y que no se supere el límite prudente de deuda de 45%, aunque advierte que está en la cuerda floja: “La misma Dipres muestra que si el crecimiento económico es medio punto menos de lo que espera, se superaría ese nivel. La verdad estamos jugando súper al límite”. Por lo mismo, expresa su preocupación porque no se han revertido los problemas en las proyecciones de los ingresos y llama a tener cuidado con el optimismo.
– ¿Comparte las proyecciones del ministro de Hacienda en torno al crecimiento de 0,7% para este año y de 3,3% para el próximo?
Tanto para 2026 como para 2027, las proyecciones del Ministerio de Hacienda están un poco más optimistas que la del Banco Central, que el FMI y que la Encuesta de Expectativas Económicas. Quizás, el ministro quiere transmitir cierto optimismo, pero hay que ser muy cuidadoso porque ese optimismo se traduce también en las estimaciones de ingresos fiscales. En los últimos años hemos tenido una sobreestimación de ingresos fiscales que ha llevado a no cumplir la meta fiscal, por lo tanto, una cosa es transmitir optimismo, y otra que ese optimismo genere errores de proyección, eso hay que evitarlo.
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Respecto del manejo presupuestario de este año, el gobierno partió anunciando un recorte de US$6.000 millones, lo bajó un poco, y después ha ido suplementando partidas, al fin y al cabo, ¿hubo o no hubo recorte?
Si vemos las cifras de la misma Dipres que pronostica para este año una sobreejecución del presupuesto de 1,2%, es decir que va a gastar 101,2%. ¿Dónde quedó el recorte? Esa es la pregunta que todo el mundo se hace. La respuesta del gobierno es que efectivamente le recortó recursos a ciertas áreas y los destinó a otras, pero en el neto no hay un recorte. La palabra correcta es reasignación, es decir, generar espacio para nuevos gastos. El gobierno dice que reasignó cerca de US$1.900 millones, que es la sumatoria de presiones extras como el reajuste del sector público, el plan para compensar las bencinas o el plan de empleo. Entonces no hubo recorte y, por lo tanto, tampoco se hicieron los recortes necesarios para converger hacia un balance de cero.
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¿Cómo se han comportado los ingresos este año respecto de lo que se estimaba, porque en años anteriores hubo problemas con esas proyecciones?
El 70% de los ingresos del fisco provienen de los tributos no mineros, esa es la fuente más importante; fue la que se sobreestimó en los últimos tres años porque se recaudó alrededor del 92% de lo esperado. Para este año las proyecciones de la DIPRES muestran que se va a repetir el mismo problema y en la misma magnitud; efectivamente, no se va a recaudar más del 92% de los ingresos tributarios no mineros.
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¿Y cómo viene la proyección de 2027, se incorpora esa alerta?
El gobierno está pensando que para el próximo año esos ingresos tributarios no mineros van a crecer un 3,7%, respecto del 100% que esperaba en 2026. Es decir, existe el riesgo de que se vuelva a producir una sobreestimación o un optimismo excesivo en esa línea de ingresos, hay que estar muy atentos para que no se repita.
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Mencionó su preocupación por el empleo, ¿cómo cree que está integrado este problema en el marco presupuestario?
No hay que desatender la emergencia del empleo. Hay que hacer dentro del marco fiscal acotado un presupuesto lo más proempleo posible, lo que significa potenciar los subsidios al empleo y la inversión pública. La inversión pública pesa en el Presupuesto de este año alrededor de 14% y pesa lo mismo en el 2027. Hubiera esperado un énfasis mayor en inversión pública, en proyectos de rápida ejecución. Vale la pena resaltar que en los últimos años solamente se ha ejecutado el 90% de la inversión pública y para este año, el gobierno ha prometido ejecutar el 95%, pero se ve bastante difícil.
Por: Miriam Leiva | The Clinic.



