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Aldo Mascareño: “No creo que el Presidente haya tenido un giro socialdemócrata y menos el Frente Amplio”

Aldo Mascareño.

Aldo Mascareño: “No creo que el Presidente haya tenido un giro socialdemócrata y menos el Frente Amplio”

El investigador del CEP hace un balance de los cuatro años de Boric en La Moneda. “El Presidente tiene una aproximación menos ideológica a la política que la media del FA. Pero a cambio, mostró una constante inclinación a evaluar moralmente hechos políticos”.

El análisis de Aldo Mascareño sobre los cuatro años de Gabriel Boric en La Moneda —que terminan en unas cuantas horas— es crítico. El doctor en Sociología e investigador del Centro de Estudios Públicos (CEP) apunta a algo que va más allá del mero cumplimiento de compromisos de un programa o la administración de la burocracia: lo más cuestionable del paso del Presidente y del Frente Amplio (FA) por el Gobierno es el reemplazo de la política por el sermón permanente.

Quizás por aquello, el editor general de la revista «Estudios Públicos» dice que el futuro de Boric y de la izquierda depende más de lo que haga la administración de José Antonio Kast, que de una tarea de recomposición y autocrítica. Señala que si en todos estos años hubo cierta pasividad en el Socialismo Democrático en su relación con el FA y PC, la negociación diaria en el Congreso harán aparecer todas las diferencias.

Son esas fracturas internas, agrega Mascareño, las que harán difícil que el liderazgo de Boric se pueda imponer fácilmente en el mediano plazo. “La presencia de Tomás Vodanovic es demasiado fuerte. Él tiene una valoración positiva alta, bajo rechazo y, además, no moraliza a oponentes ni acontecimientos. La escuela de Maipú le ha dado esta libertad política”, indica.

“Fue un Gobierno a la deriva”

¿Cuál es tu evaluación del Gobierno de Gabriel Boric?

Mi evaluación general del Gobierno de Gabriel Boric es que fue un Gobierno a la deriva, que se dejó conducir más que condujo, que tuvo una comprensión lineal del poder y que regularmente reemplazó la estrategia política por la moralización para ganar batallas en el plano del discurso antes que en la práctica.

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“Poca capacidad de aprendizaje”

¿En qué pie queda el amplio mundo de las izquierdas tras el fin de esta administración? Hace algunos meses Boric decía que una de las virtudes del Gobierno había sido “unir al progresismo”. Si uno toma con atención el debate de las últimas semanas, habría que precisar que se trata de una unión súper frágil.

Me parece que el diagnóstico de haber unido al progresismo es producto, nuevamente, de la imaginación moral, no de un diagnóstico político. El Socialismo Democrático rechazó de plano cualquier nueva subordinación al Frente Amplio. La crítica a los 30 años, la cancelación en la Convención y el desprecio a la institucionalidad que la socialdemocracia había construido, se pueden dejar a un costado cuando se trata de gobernar, pero impiden transformar la memoria en proyecto progresista. Sobre el comunismo, la principal pregunta es cuánto más soporta sin reformarse sustancialmente. La candidatura de Jara lo puso en la encrucijada. Es difícil también imaginar que Vallejo adopte una posición de subordinación a la estructura clásica. Y el Frente Amplio tendrá su purgatorio propio. El gobierno de Kast le hará sentir su responsabilidad en distintas áreas; eso seguramente producirá disputas internas. También habrá disputas entre los que apoyen a Vodanovic, a Boric, o los que quieran instalar a Orellana en la carrera presidencial. Y en el Congreso, seguramente se reproducirá la división entre moralistas y negociadores. Y el PS ha dejado claro que no habrá subordinación al Frente Amplio y menos al PC. Buscará reconstruir su autonomía y probablemente se abra a negociar con el oficialismo, tienen peso legislativo para ser gravitantes. Sería una inmolación que lo hiciera de otro modo, sobre todo a la luz de cómo terminó este Gobierno y las lecciones de estos cuatro años.

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La meta del próximo gobierno es llegar a un balance fiscal estructural (déficit cero) al final de su mandato, ¿es factible?

Todo gobierno al iniciar su mandato tiene 90 días para escribir un decreto de política fiscal y autoimponerse estas metas. Nosotros esperamos que esas metas anuales vayan en la dirección de ir convergiendo y además hemos dicho explícitamente en varios informes que el nivel prudente de deuda debiese mantenerse en un 45% del PIB.

Por: Martín Romero | La Segunda.

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