El líder del Partido de la Gente fue la sorpresa en la primera vuelta de las elecciones de noviembre pasado. Con un discurso antielites y un partido «sin ideología», Franco Parisi canaliza el descontento de las clases medias emergentes, principalmente del Norte Grande chileno.
En las presidenciales de 2021 hizo campaña sin poner un pie en el país. Una demanda judicial por no pagar la cuota alimentaria de sus hijos lo había dejado «refugiado» en Alabama, Estados Unidos. Franco Parisi se conectaba por Zoom y su cara se reproducía en transmisiones de YouTube. Aun así, obtuvo el tercer lugar con casi 13% de los votos, con picos en el norte del país. Para la campaña de 2025 ya se encontraba en Chile y lideraba eventos en pequeñas localidades lejos de la capital. Pero ninguna encuesta lo mostraba como un candidato competitivo.
La noche del 16 de noviembre, cuando los resultados de la primera vuelta de las elecciones ya estaban definidos, una gran parte de la conversación mediática rebasó a los dos candidatos que se disputarán la Presidencia –Jeannette Jara y José Antonio Kast, que parte como favorito– para instalarse en el comando de Parisi: era la sorpresa de la elección. El candidato del Partido de la Gente se ubicaba en el tercer lugar con casi 20% de los votos. Y conseguía 14 diputados que serán claves en el próximo Congreso, si la bancada se mantiene unida.
Esos votos son importantes para la definición de la segunda vuelta, especialmente para Jara, la postulante de la centroizquierda que necesita conquistar una mayoría de ellos para dar batalla contra el bloque de derecha, que en la primera vuelta sumó algo más de 50%. Parisi -quien en la campaña dijo que representaba al Chile que no es «Ni facho ni comunacho»- anticipó que 75% de su electorado votará en blanco o nulo, un número similar al que luego arrojó una consulta digital entre sus bases. Habrá que ver.
Pero el impacto de Parisi va más allá de la definición del 14 de diciembre. Su partido, que declara no tener ideología y se basa en un rechazo frontal a la clase política y a la elite económica, puede jugar un rol importante en la gobernabilidad del próximo periodo. Por lo demás, su ascenso refleja el rumbo que ha tomado el malestar social en Chile luego de la revuelta de 2019, el fracaso de dos procesos constitucionales y la baja popularidad con que se despide el gobierno de Gabriel Boric. Kast y la extrema derecha, si se confirman las encuestas, tendrán la llave del próximo gobierno, pero Parisi da cuenta de aspectos centrales del clima político chileno.
Entre los pocos insumos disponibles para entender el voto a Parisi y su partido se destaca el trabajo de Aldo Mascareño, un investigador del Centro de Estudios Públicos (CEP), que ha seguido de cerca al movimiento. En 2022 lideró la investigación titulada Partido de la Gente. La construcción del individualismo posdemocrático, donde se describe el perfil de sus adherentes, su autopercepción como clase media emergente y el tipo de inserción del partido, que combina un novedoso uso de redes sociales con una presencia territorial notable en el norte del país, una zona históricamente minera. Un «centro excéntrico».
En esta conversación con Nueva Sociedad, Mascareño brinda claves de lectura del fenómeno Parisi y de su relación con el malestar que vive Chile.
A pesar de que ya había dado la sorpresa en la elección anterior, la votación de Franco Parisi volvió a pasar por debajo de los radares de encuestadores y analistas. ¿Qué nos dice esto?
Creo que tiene dos lecturas. Una más técnica, que remite a por qué las encuestas no lograron capturar a sus votantes, lo cual ya dice algo: estos se ubican en una cierta exterioridad. O al menos no son personas que expresen abiertamente su predilección por un candidato, en este caso Parisi. Son gente que está lejos, lejos de los lugares donde se hacen las encuestas. El votante de Parisi está predominantemente ubicado en las afueras de centros urbanos. No está en el centro de las ciudades, sino más bien en los márgenes y en pueblos alejados, como los de la frontera con Bolivia y Perú. En esas zonas gana Parisi.
¿Cómo ha llegado Parisi a estos lugares? En el estudio que publicaron en 2022 señalan que el Partido de la Gente cuenta con una estructura territorial robusta. Esto contrasta con una idea, bastante extendida, de que se trata de un fenómeno limitado a las redes sociales.
El Partido de la Gente es relativamente nuevo. Sin embargo, el trabajo de Parisi y de quienes lo rodean, tanto las actividades digitales como las territoriales, lleva más de diez años. Partió alrededor de 2010, y ya en 2013 tuvo una experiencia electoral. Después empieza a aparecer regularmente y obtiene casi 13% en 2021 sin estar presente físicamente en Chile.
Hay una estructura orgánica importante. En la investigación mirábamos hacia atrás y veíamos sedes regionales, una construcción territorial y local que se combinaba en muchos sentidos con una dimensión digital. Efectivamente, el Partido de la Gente es el primer «partido digital» de Chile, que no solo está construido sobre las redes digitales, sino también sobre emisiones que pueden verse en YouTube. Pero eso no debe invisibilizar sus estructuras territoriales. Es un partido que declara no tener ideología, y por tanto puede captar a dirigentes y candidatos de orígenes y características muy diversos. Algunos de los diputados que tuvo, por ejemplo, eran religiosos, tenían relación con evangélicos, y otros no eran religiosos en absoluto, era simplemente gente de los territorios.
Por: Juan Elman | Nueva Sociedad.


