El abogado e investigador del CEP hace un balance del Gobierno de Boric: “Se puede decir que la misma rueda de la fortuna que los elevó demasiado rápido los dejó caer de un solo viaje”.
La derecha vuelve al poder, triunfante y ufana, mientras la izquierda mastica su derrota electoral con escasa autocrítica. El clima sigue crispado y la política parece moverse más por voluntarismo que por ideas. En ese escenario, Joaquín Trujillo vuelve sobre una palabra anticuada para estos tiempos, prudencia.
El escritor, abogado y profesor de la Universidad de Chile, cuenta que publicará este año el libro «El irresistible ascenso de Arturo Alessandri Palma» y que termina el libreto de una ópera folclórica inspirada en «Rey Lear», donde un caudillo enloquece. La obra se titula «Guanaco».
Investigador del CEP y doctor en Literatura, analiza lo que podría venir con José Antonio Kast, desaconseja la revancha, cuestiona la pobreza imaginativa de la derecha y ofrece un balance crítico del Gobierno de Gabriel Boric.
El autor de «El dios de la máquina» (Roneo, 2023) sostiene que, sin la formación de élites con cabeza fría y un mínimo de nobleza política, el péndulo puede seguir girando hasta volverse intolerable.
Fuiste contemporáneo de Gabriel Boric en la universidad. ¿El Presidente conserva el temperamento del dirigente estudiantil o piensas que el poder lo cambió?
Estaba dos generaciones por debajo y me pareció que tenía talento retórico, pero me decepcionó cuando en 2009 lideró esa famosa toma en la Escuela de Derecho. Respecto a los presidentes de la República, mantengo una posición de principios. Son el Poder Ejecutivo, pero también tienen una connotación simbólica, tal vez porque vinieron a reemplazar la figura del rey, de ahí que sea fundamental respetarlos y que, a su vez, quienes la encarnan se comporten para que esa deferencia no se haga cuesta arriba. En Chile conservamos un poco de ese morbo que nos legó el Imperio Español, que consiste en andar mirando al Presidente con ánimo destituyente, cuando ha sido la estabilidad lo que nos ha diferenciado de otras repúblicas latinoamericanas.
(…)
Hoy algunos hablan de un giro restaurador y otros de una nueva hegemonía. ¿Lo que viene con Kast es una reacción pasajera o un cambio más duradero?
Estamos ante lo que se llama un giro de restauración, típico tras una revolución o intentona que se desinfla. Si la derecha no actúa de manera inteligente, la historia puede seguir su transcurso hasta un punto desgastante e irritante, como en el relato «El duelo» de Joseph Conrad, que transcurre en tiempos de Napoleón y la posterior restauración. Uno de los duelistas insiste en retar una y otra vez al otro. Hace el ridículo, pero no le importa. El mundo cambia, cambia y sigue cambiando, mientras ese duelista carece de un tema alternativo. El problema es que su rival, que ha sabido adaptarse mejor, termina manteniéndolo.
(…)
Con Kast a días de asumir, ¿ves un riesgo en instalar un Gobierno bajo la premisa de crisis continua o es una interpretación exagerada?
Creo que lo del gobierno de emergencia es una manera de no crear falsas expectativas para después no tener que decepcionarlas. También para no depender demasiado de los acuerdos en el Congreso. El problema de los gobiernos de emergencia es cuando no tienen un plazo, como en las dictaduras modernas, que se sabe cuándo empiezan pero no cuándo terminan. En este caso, el Presidente electo obtuvo una mayoría histórica y todos sabemos que termina en cuatro años. Un Gobierno que se declara de emergencia dentro de una realidad institucional clara puede caer en una autopercepción inofensiva, siempre que se mantenga dentro del más estricto marco del derecho.
Por: Daniel Rozas | La Segunda.



