El investigador del CEP considera que es el momento de llegar a un acuerdo político para recomponer los ahorros del Fisco y reducir el déficit del aparato estatal.
La situación de las finanzas públicas es probablemente el principal desafío económico que enfrentará el nuevo Gobierno. Esto, luego de que el déficit estructural del sector público cerrara 2025 en 3,6% del PIB, cifra distante de la meta de 1,1% en que se basó el Presupuesto del año pasado.
Quien ha seguido muy de cerca el debate fiscal es Jorge Rodríguez Cabello, primero como presidente del Consejo Fiscal Autónomo (CFA) entre 2022 y 2025, y hoy como investigador del Centro de Estudios Públicos (CEP).
El economista y máster de la Pontificia Universidad Católica de Chile, con un magíster en Administración Pública de la Universidad de Harvard, pone el foco en la necesidad de lograr un acuerdo político para superar la situación de estrechez por la que transitan las finanzas públicas.
¿Cómo ha visto la discusión fiscal ya desde fuera del CFA?
El debate en temas fiscales se ha politizado en algunos aspectos, como que se trata de evaluar cómo lo hizo este Gobierno en comparación con el anterior. Es un debate perfectamente válido desde el punto de vista de la política, pero desde el punto de vista de la sostenibilidad fiscal importa ver tendencias más largas e identificar cuáles son los problemas estructurales que tenemos que abordar y buscarles soluciones. Y ojalá que sean soluciones consensuadas para que supere este debate politizado.
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¿Cree que estamos en una crisis fiscal?
El CFA siempre ha sido cuidadoso en decir que no estamos en una crisis, sino que estamos en una situación de estrés y un estrés que se ha ido haciendo cada vez más fuerte. Por lo mismo, el llamado que ha hecho el CFA, y que ahora desde afuera suscribo, es actuar antes que sea una crisis, porque los países que viven una crisis tienen que actuar de manera mucho más apresurada, sin poder analizar con detalle cada medida y, a veces, tomando medidas mucho más dolorosas. Y todavía estamos a tiempo de eso.
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Usted tiene experiencia en Hacienda, en la Dipres y en el CFA. ¿Cuál realista es partir recortando US$ 3 mil millones en gasto en un año?
Mire, los gobiernos en Chile no despilfarran recursos por todos lados. O sea, los recursos que se pueden ahorrar en cosas que llamaríamos simples ya se han hecho. Entonces, cuando hablamos de que hay que hacer un ajuste en el mediano plazo de por lo menos dos puntos del PIB, estamos hablando de un monto significativo. Por eso es importante tener un consenso político para convencerse y poder implementarlo. Entonces no es fácil hacerlo, pero es mejor hacerlo antes de una crisis.
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¿Cree que Jorge Quiroz en Hacienda y José Pablo Gómez en Dipres podrán lograr esos consensos?
Al menos a nivel de intención, ellos ya han manifestado que ese es el camino que quieren recorrer, pero tienen que hacer la gestión política para lograr, primero, los votos de su sector y ojalá lo más transversalmente con los votos de la oposición. Siendo un Gobierno entrante, pueden aprovechar un capital político para hacer eso. Y por eso es importante no postergarlo y hacerlo en los primeros días.
A la vez, es importante tener un consenso sobre el diagnóstico del punto de partida de la situación fiscal. Las autoridades entrantes han anunciado auditorías a las cifras. Hay que ser cuidadosos en que eso sea muy técnico para que no exacerbe la politización del análisis de las finanzas públicas, lo que podría disminuir las posibilidades de un acuerdo amplio.
Medio Oriente: «Se cree que podríamos reaccionar igual que en pandemia, pero ya no»
El economista cree que la ciudadanía aún no se da cuenta de lo estrecha de la situación fiscal y que no hay espacio para ayudas en caso de una crisis.
Si tuviera que encabezar un acuerdo para recomponer los ahorros fiscales y retomar la senda de superávit, ¿cómo se imagina ese acuerdo?
Coincido en algo que dijo el CFA desde el día uno. Hay sectores que dicen que tenemos que tener más ingresos y otros que dicen que hay que ajustar el gasto. Si quieres poner de acuerdo a esos dos mundos en el corto plazo, uno pone un poco de cada cosa. Esa es la forma de lograr un acuerdo.
Además, es muy importante ratificar que el nivel de deuda se debe basar hasta 45% del PIB. Eso daría mucha credibilidad y sería una buena señal de compromiso.
El segundo elemento, que es el balance estructural, tiene que haber un compromiso de reducirlo gradualmente hasta converger a un equilibrio. Para ello, es importante hacer un uso del capital político para hacer un ajuste de gasto, que es lo que uno puede hacer en el corto plazo. Y hay un tercer elemento: recomponer los ahorros del sector público, que reconozco que es difícil. Además de mantener la deuda controlada, de llegar a un balance estructural, pasar a tener superávits para alimentar el FEES es probablemente una etapa posterior. Pero lo que ha dicho el CFA es que por lo menos uno debiese tener una estrategia de cómo ir alimentando el FEES, establecer tal vez una regla.
Además que están los vaivenes en Medio Oriente…
Hay que pensar que siempre nos pasa algo: tenemos crisis financiera internacional, terremoto, pandemia, ahora el lío de la inestabilidad geopolítica internacional y a nosotros nos golpea todo. Entonces, la ciudadanía no se imagina que si hubiera una crisis grande, por ejemplo, en uno o dos años más, no se imagina que ahora ya no tenemos capacidad de reacción.
Estaríamos al borde del límite de deuda y no tendríamos ahorros para reaccionar. Entonces, eso no se ha logrado entender. Se cree que podríamos reaccionar igual que con la pandemia, dando IFE; y de verdad, ya no tendríamos recursos para hacer algo así.
Hoy no tenemos espacio fiscal. Para hacer algo extra tendríamos que hacerlo principalmente con reasignaciones y por eso es problemático lo que pasó en los últimos años, que hemos tenido déficits estructurales grandes, que provienen de tres puntos del PIB, en años en que nos estábamos recuperando.
Por: Sebastián Valdenegro | Diario Financiero.



