El economista advierte por lo que considera un deterioro de la credibilidad del marco fiscal, en medio de los sucesivos incumplimientos de los objetivos de déficit estructural.
El Consejo Fiscal Autónomo (CFA) ha sido uno de los actores principales de la discusión económica este año.
De muestra, un botón: su opinión ha sido requerida en temas tan amplios como el proyecto de ley misceláneo del gobierno; el proyecto que aumenta en US$ 6.200 millones el techo de endeudamiento máximo del sector público para este año; y la denuncia que lanzó el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, respecto de “inconsistencias aritméticas” que habrían derivado en no contabilizar US$ 10.600 millones de deuda pública en la proyección para el lapso 2026-2030. Y también prepara un pronunciamiento respecto a las metas establecidas por el Ejecutivo en su decreto fiscal.
Sumado a todo lo anterior, el organismo publicó el pasado 22 de junio su informe semestral de análisis sobre la situación fiscal, donde levantó nuevas alertas y endureció -aunque de forma “gradual”- el tono respecto de lo que denomina la situación de “estrés” que enfrentan las arcas fiscales.
Así lo explica el vicepresidente del CFA, Sebastián Izquierdo, quien también prende una luz de alerta respecto del impacto del menor crecimiento económico sobre las finanzas del Estado, lo que podría obligar a la autoridad a profundizar los recortes de gasto para evitar un mayor deterioro del déficit estructural.
“Una de las cosas que nos llama la atención es que el Presupuesto del 2026, en base al Informe de Finanzas Públicas (IFP) del tercer trimestre del 2025, contemplaba un crecimiento del PIB de 2,5%. Hoy, el último IFP proyecta un 2,1%. Y sabemos de organismos internacionales, del Banco Central y de una serie de antecedentes recientes, que muchos de ellos apuntan a un menor dinamismo aún. Y por supuesto que un menor crecimiento significa menor recaudación”, enfatiza este economista y magíster en Políticas Públicas de la Universidad de Chile.
¿Cuánto preocupa ese contexto de menor crecimiento y su efecto en las finanzas públicas? El desempleo se empinó a un 9,4% y el Imacec cayó por quinto mes consecutivo.
Hay un desafío muy relevante. Lo que uno está observando en la ejecución presupuestaria de estos meses es una debilidad de los ingresos tributarios no mineros. Claramente, el punto sensible no es el cobre, sino los ingresos tributarios no mineros, que prácticamente pesan más del 70% del total y, por lo tanto, el dinamismo de la economía es muy importante.
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¿Se ha deteriorado la credibilidad del marco fiscal?.
Sí, se ha deteriorado. Cuando uno ve la cantidad de incumplimientos, la cantidad de déficit, esto no es producto de los últimos años, sino que más bien es una trayectoria más amplia.
En consecuencia, es sumamente importante retornar al cumplimiento de las metas. Hemos avanzado en el fortalecimiento del marco fiscal en Chile, sobre todo con el cambio a la Ley de Responsabilidad Fiscal, con tener ahora una regla dual. Por lo tanto, el espacio está para fortalecer la credibilidad del marco fiscal en Chile.
La polémica por la “inconsistencia” en la deuda que levantó Quiroz: “Las cuentas calzaron, pero eso no nos hizo menos críticos en lo fiscal”.
En el informe semestral, incluyeron un anexo en el que desestimaban la “inconsistencia aritmética” que denunció el gobierno en el cálculo de la deuda. Pero tanto el Ejecutivo como la oposición dijeron que el CFA les dio la razón. ¿Qué quisieron decir realmente?.
Como Consejo, nos limitamos a hacer un análisis exclusivamente técnico. Entendemos las interpretaciones políticas posteriores, pero la verdad es que escapa al ámbito del Consejo Fiscal. Eso sí, a mi juicio, no hay que confundir dos cosas.
Uno, es que en este anexo despejamos la inquietud inicial. La controversia inicial es que había un error de cálculo por la diferencia entre más déficit y una deuda proyectada que creció menos que ese déficit. Entonces, lo que mostramos es que el punto de fondo era otro.
Por: Sebastián Valdenegro | Diario Financiero


