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Boletín Encuesta CEP N° 95 – Descifrando a los indecisos: desinteresados y desapegados

Sarita Undurraga A., Cesar Gamarra G., Sandra Quijada J., Centro de Estudios Públicos.

Boletín Encuesta CEP N° 95 – Descifrando a los indecisos: desinteresados y desapegados


Descifrando a los indecisos:
desinteresados y desapegados

Por Sarita Undurraga, César Gamarra y Sandra Quijada.

 

El año 2025 marca un hito electoral en Chile: por primera vez, las elecciones presidenciales y parlamentarias se realizarán con voto obligatorio e inscripción automática. Desde la implementación de este régimen en 2022, la participación electoral tuvo un aumento sustantivo, pasando del 56% en la segunda vuelta presidencial de 2021 al 86% en el plebiscito constitucional de septiembre 2022, incorporando así a millones de nuevos votantes y transformando el mapa político.

Con el voto obligatorio, el foco ya no puede estar solo en los “votantes probables”. La incorporación de más de cuatro millones de nuevos electores cambió el panorama, movilizando sobre todo a jóvenes y a sectores con menor nivel educacional (Chuaqui et al. 2023). Muchos de ellos aún sin identidad política definida, representan un electorado más amplio, diverso y, a la vez, más impredecible (Chuaqui y Gamarra 2025). Todo esto en un escenario político con mayores dudas e interrogantes sobre el funcionamiento de la democracia (CEP 2025) y mayor indiferencia frente al sistema de gobierno (Mascareño et al. 2025).

Según la reciente Encuesta CEP 95, uno de cada cinco personas aún no define a su opción presidencial. A ello hay que agregar a quienes cambian de preferencia con frecuencia o todavía no están del todo seguros de votar por quien hoy mencionan. Así, la indecisión, en sus múltiples formas, es un aspecto particular de estas elecciones que no ha sido lo suficientemente explorado. La Encuesta CEP ofrece una ventana privilegiada para entender a este grupo: su metodología presencial y aleatoria en sus tres etapas, tiene una mayor probabilidad de capturar las opiniones y preferencias de quienes muestran menor interés político y, por lo mismo, son más proclives a la duda electoral.

El objetivo de este boletín es proveer una aproximación a los indecisos, descifrarlos en sus características y preferencias.

Los indecisos en la Encuesta CEP

¿Quiénes son los indecisos? ¿Qué piensan? De acuerdo con la Encuesta CEP 95, los indecisos tienen menor probabilidad de estar interesados en la política, o de confiar en el proceso electoral. Creen con menor frecuencia que la democracia es el mejor sistema de gobierno, y se muestran ‘indiferentes’ entre un gobierno autoritario o uno democrático. Cuando miramos sus características sociodemográficas también se observan algunos matices. Los indecisos son —con mayor probabilidad— mujeres, adultos mayores, esencialmente residentes de sectores urbanos, sin pareja y con menor probabilidad de tener ingresos altos.

No obstante, los indecisos constituyen un grupo altamente heterogéneo (Chuaqui y Gamarra 2025). Considerarlos como un bloque uniforme dificulta una comprensión detallada y matizada de sus preferencias, motivaciones y posibles orientaciones electorales. Por consiguiente, a continuación, nos aproximamos al perfil de los indecisos a partir de dos preguntas en la Encuesta CEP: (i) si votaron o no en la segunda vuelta de la elección presidencial de 2021 y (ii) si tienen interés en la próxima elección presidencial.

Al combinar ambas variables, es posible construir una matriz que clasifica a los ciudadanos según su hábito de voto y su interés actual en las elecciones:

(Puedes ver la figura en mayor detalle haciendo clic aquí)

 

Esta clasificación da origen a cuatro grupos principales, los que denominaremos de la siguiente manera:

(i) Votante habitual: sí votó en 2021 y mantiene interés en la próxima elección.
(ii) Votante desinteresado: sí votó en 2021, pero no está interesado en esta elección.
(iii) Votante nuevo: no votó en 2021, pero expresa interés en la próxima elección.
(iv) Ciudadano desapegado: no votó en 2021 y no manifiesta interés en la próxima elección.

Observando la matriz propuesta, es evidente que los indecisos están mayormente distribuidos entre quienes presentan poco interés en las elecciones presidenciales (82%). Algo que ya intuíamos. Pero estos indecisos se diferencian en un aspecto relevante: quienes sí fueron a votar en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2021, los ‘indecisos desinteresados’, (56% del total de indecisos), y quienes no se presentaron a dichos comicios los ‘indecisos desapegados’ (26% del total de indecisos).

Indecisos: desinteresados o desapegados

El primer grupo —indecisos desinteresados— está compuesto con mayor probabilidad por mujeres, personas mayores a 45 años y que declaran adhesión al centro político. Desconfían del proceso electoral, creen que la democracia en Chile funciona mal. En general, no poseen interés en la política, sus interacciones políticas (por ejemplo, conversaciones políticas con amigos o familiares) son escasas. Creen que el Estado tiene la principal responsabilidad por el sustento económico de las personas. Sus problemáticas más urgentes son sueldos y salud. Si bien fueron a votar en las elecciones de segunda vuelta en 2021, con frecuencia votan nulo o en blanco.

El segundo grupo —indecisos desapegados— está conformado esencialmente por jóvenes, hombres, con menor probabilidad de tener altos ingresos. No se definen políticamente en el esquema tradicional izquierda-derecha, prefieren no responder o indicar que ‘no saben’ en qué posición se sitúan. No obstante, aunque muestran un mayor desapego de la política que los indecisos desinteresados, tienen una mejor percepción del funcionamiento democrático: son menos propensos a considerar que la democracia en Chile funciona mal y a mostrar simpatía por sistemas autoritarios. Sus preocupaciones parecen ser más económicas. Son mucho más pesimistas sobre la situación económica actual y futura del país; sus problemáticas más urgentes son sueldos y pobreza.

Entonces, aun cuando el interés en elecciones y la política en general sea muy inferior en el indeciso desapegado, sus valoraciones democráticas son mayores que las del indeciso desinteresado. Esto se observa en la Figura 1. Si comparamos a los indecisos, desinteresados y desapegados, con respecto a los votantes habituales que sí están decididos, notamos que sus preferencias democráticas divergen. Ambos grupos de indecisos tienen menor probabilidad de valorar positivamente el tener un ‘presidente que sea elegido democráticamente’, mientras que los indecisos desinteresados valoran significativamente con mayor probabilidad a un ‘líder fuerte que lidere sin Congreso ni elecciones’.

(Puedes ver la figura en mayor detalle haciendo clic aquí)

 

Ahora que conocemos sus preferencias, queda una pregunta pendiente: ¿hacia qué candidatura podrían dirigirse los indecisos? En la Encuesta CEP 95 se consulta sobre la posibilidad de votar por cada uno de los candidatos presidenciales. Con sus limitaciones, la pregunta tiene la ventaja de ser sencilla y directa, cuestiona a los indecisos sobre sus opciones probables, sin necesidad de modelos o supuestos estadísticos.

La Figura 2 muestra que entre los indecisos desinteresados predomina una baja valoración hacia las candidaturas presidenciales. Destaca, en primer lugar, la alta proporción de respuestas que señalan que ‘no votaría por esa persona’, junto con un número considerable de no respuestas, lo que evidencia una clara distancia respecto de la oferta política actual. Las respuestas en las que el entrevistado señala que ‘está decidido a votar por esa persona’ o que ’podría votar por esa persona’ se concentran en los tres candidatos mejor posicionados en las encuestas: José Antonio Kast, Jeannette Jara y Evelyn Matthei.

Como se mencionó, este grupo de indecisos sí participó en la segunda vuelta presidencial de 2021, aunque tienen una mayor probabilidad de haber emitido un voto nulo o en blanco. De esta forma, existen indicios de que una parte de estos electores podría repetir dicho comportamiento en la próxima elección.

El panorama se invierte cuando miramos a los indecisos desapegados: la mayor probabilidad se concentra en los candidatos que no están en los primeros lugares. Resaltan Johannes Kaiser y Franco Parisi, así como Marco Enríquez-Ominami, Harold Mayne-Nicholls y Eduardo Artés. Menos interesado y más apolítico: este tipo de indeciso parece inclinarse menos por quienes lideran las preferencias.

(Puedes ver la figura en mayor detalle haciendo clic aquí)

 

Una de cada cinco personas aún no define su voto. Lejos de constituir un bloque homogéneo, los indecisos combinan trayectorias, motivaciones y niveles de involucramiento político muy distintos. En este boletín distinguimos dos perfiles: los desinteresados, que participaron en la elección anterior pero hoy muestran desapego y desconfianza, y los desapegados, que no votaron y mantienen una distancia aún mayor respecto del sistema político. Si bien difieren en varios aspectos, tales como su relación con la democracia, ambos coinciden en algo central: priorizan los problemas económicos —en especial los sueldos— y tienden a valorar menos el diálogo y la búsqueda de acuerdos como atributos presidenciales.

En un escenario de voto obligatorio y alta volatilidad electoral, comprender qué mueve a un elector en la soledad de la urna resulta crucial. Mientras los votantes habituales son un grupo ya conocido para los estrategas, la verdadera incógnita recae en quienes aún dudan, decidirán al final o se mantienen indiferentes frente a la campaña. Los resultados muestran que la indecisión electoral es un fenómeno complejo, que trasciende la falta de interés político y refleja también desconfianza institucional y desconexión con la oferta electoral. Entender sus motivaciones y patrones de comportamiento es clave para interpretar las nuevas dinámicas de participación y las transformaciones del electorado chileno.

 


Sobre los autores

Sarita Undurraga es ingeniera comercial con mención en Economía y Magíster en Economía de la Universidad Católica, además de máster en Políticas Públicas de la Universidad de Oxford. Ha trabajado como economista en instituciones como SOFOFA y el Ministerio del Trabajo, entre otras. Actualmente, es investigadora del CEP.

César Gamarra es ingeniero comercial con mención en Economía y estudiante del Magíster en Economía Aplicada de la Universidad de Chile. Actualmente, es investigador asistente del CEP.

Sandra Quijada es ingeniera comercial y magíster en Economía de la Universidad de Chile. Cuenta con una amplia trayectoria en instituciones públicas y privadas en el campo de la opinión pública y estadísticas oficiales. Fue directora del INE, entre 2020 y 2023. Actualmente, es la coordinadora de Opinión Pública CEP.

 

Además de este profundo análisis sobre la figura de “los indecisos”, el equipo de Opinión Pública del CEP quiere compartir breves apuntes sobre tres aspectos que también dejó en evidencia la última encuesta y que dan más luces sobre la sociedad chilena.

 

1. Chile en decadencia

(Puedes ver la figura en mayor detalle haciendo clic aquí)

 

Al observar las respuestas sobre si el país está progresando, estancado o en decadencia desde el año 2000, se evidencian fluctuaciones marcadas según los distintos períodos presidenciales, en línea con las coyunturas económicas y sociales de cada momento. A comienzos de los 2000, la percepción de “decadencia” era baja —en torno al 11%— y continuó descendiendo hasta alcanzar un 9% durante el primer gobierno del presidente Sebastián Piñera.

Sin embargo, durante el segundo mandato de Michelle Bachelet, esta percepción aumentó significativamente y se mantuvo elevada entre 2015 y 2016, posiblemente por el deterioro en la calidad del empleo o la incertidumbre derivada de las reformas en curso. En el segundo gobierno de Piñera, la tendencia cayó inicialmente, pero repuntó bruscamente tras el estallido social de 2019, pasando de 15% a 23%. Desde entonces, la visión de que el país está “en decadencia” ha seguido en alza, alcanzando un promedio de 30% bajo la administración de Gabriel Boric, el nivel más alto de la serie. Estos resultados reflejan el deterioro de la situación económica de los últimos años: Chile lleva más de una década de estancamiento, con crecimiento promedio cercano al 2% anual y más de 33 meses con desempleo sobre el 8%.

 

2. La (poca) confianza en el proceso electoral: el centro político y los indefinidos

(Puedes ver la figura en mayor detalle haciendo clic aquí)

 

Desde 2002, la Encuesta CEP mide la confianza de la ciudadanía en las instituciones. Tras el estallido social de 2019, esa confianza sufrió una fuerte caída y, aunque algunas instituciones muestran una recuperación parcial, las brechas persisten. Carabineros, por ejemplo, pasó de un 17% de confianza en 2019 a un 56% actual, mientras que el Congreso, los partidos políticos, el Gobierno y las municipalidades no han logrado recuperar los niveles registrados en 2009.

En este escenario de desconfianza institucional, especialmente relevante ante las próximas elecciones, la Encuesta CEP incluyó una pregunta sobre la confianza en el proceso electoral. Los resultados muestran que un 52% de los encuestados declara confiar “mucho o bastante” en dicho proceso, frente a un 38% que tiene “poca confianza” y un 9% que no confía en absoluto. Las diferencias políticas son notorias: la confianza es mayor entre quienes se identifican con la izquierda (68%), seguida por la derecha (49%) y el centro (46%). En cambio, los niveles más bajos se concentran entre quienes no se adscriben a ninguna posición política —un grupo más joven, con menor educación formal y menor interés en la política, que en 2021 tendió a abstenerse o a votar en blanco o nulo.

 

3. Entre la convicción y la estrategia del voto

(Puedes ver la figura en mayor detalle haciendo clic aquí)

 

En contextos electorales marcados por alta volatilidad, comprender las preferencias de los votantes es un desafío clave. La figura muestra la posición política que los electores desearían para el próximo presidente o presidenta, según el candidato que mencionan espontáneamente como su preferido. Los resultados reflejan patrones coherentes con la orientación ideológica de cada candidatura: más de la mitad de quienes apoyan a Jeannette Jara prefieren un presidente de izquierda, mientras que entre los simpatizantes de José Antonio Kast y Johannes Kaiser predomina claramente la preferencia por la derecha, en línea con los sectores que ambos representan.

En contraste, los seguidores de Evelyn Matthei exhiben una composición más diversa: si bien destacan las preferencias por la derecha y la centroderecha, también se observan apoyos significativos desde el centro y la centroizquierda. Junto a Franco Parisi —quien concentra la mayor proporción de electores de centro—, Matthei aparece como una figura que captura votantes de distintos sectores del espectro político. Esta amplitud podría deberse a que muchos votantes no encuentran una alternativa convincente en su propio sector y optan por candidatos con mayores posibilidades de ganar, incluso si no coinciden del todo con su posición ideológica.

 

En nuestro canal de YouTube ya está disponible la comparecencia de Sandra Quijada, coordinadora de Opinión Pública CEP, con todos los datos de la edición 95 de la Encuesta CEP.

Además, aquí podrás descargar la presentación completa junto a sus anexos.

Recordamos que pronto publicaremos en www.cepchile.cl la base de datos completa de la Encuesta CEP Nº95 para acceso libre de la comunidad académica y el público en general.