El estudio «El momento económico internacional y nacional. Abril 2026» sostiene que, para Chile, hace pocos meses el contexto externo jugaba más bien a favor: cobre alto, petróleo bajo y condiciones financieras más favorables por las bajas de tasas proyectadas. Hoy el panorama es menos benigno. El alza de los combustibles, el débil arranque de la actividad y condiciones financieras más estrechas, configuran un escenario más complejo. El cobre, por su parte, sigue en niveles elevados.
- El escenario internacional se ha vuelto bastante más incierto en las últimas semanas. El bloqueo impulsado por Estados Unidos en el estrecho de Ormuz —en un intento por presionar económicamente a Irán—, es solo el último episodio en este ciclo de tensión geopolítica. Su principal efecto ha sido el fuerte aumento del precio del petróleo, que instaló nuevas dudas sobre la trayectoria de la inflación y sobre el margen de acción de los bancos centrales, en un contexto donde las expectativas de crecimiento se resienten.
- En Estados Unidos, la inflación anual llegó a 3,3% en marzo, mientras la inflación subyacente se ubicó en 2,6%. En un año políticamente sensible, este repunte vuelve a poner presión sobre la Reserva Federal, justo cuando el mercado esperaba un ciclo más claro de recortes de tasas. Hoy esas expectativas se han moderado, y las tasas de largo plazo han subido, con el bono del Tesoro a 10 años en torno a 4,3%.
- La actividad global, por su parte, da señales de debilitamiento. Los indicadores PMI se mantienen algo por encima del umbral de 50, aunque con una trayectoria descendente, especialmente en servicios, donde ya se observan registros más frágiles. Asimismo, el FMI redujo su proyección de crecimiento para 2026 de 3,3% a 3,1%. China, por su parte, ha resistido este nuevo shock, pero se insinúan algunos signos de desaceleración. El FMI proyecta un crecimiento de 4,4% para esta economía en 2026.
- Para Chile, el cambio ha sido significativo. Hace pocos meses el contexto externo jugaba más bien a favor: cobre alto, petróleo bajo y condiciones financieras más favorables por las bajas de tasas proyectadas. Hoy el panorama es menos benigno. El alza de los combustibles, el débil arranque de la actividad y condiciones financieras más estrechas, configuran un escenario más complejo. El cobre, por su parte, sigue en niveles elevados.
- El Imacec de febrero cayó 0,3% anual y no puede descartarse que el crecimiento del primer trimestre haya sido cercano a cero. Esto hace más difícil lograr un crecimiento de 2% este año.
- El cuadro inflacionario ha tenido un deterioro importante. En marzo, el IPC anual llegó a 2,8%, mientras la inflación subyacente se ubicó en 3,4%. Para los próximos meses se espera que el alza se profundice. Asimismo, las expectativas de inflación se ajustaron al alza, y con ello también se posterga la posibilidad de nuevas bajas de la Tasa de Política Monetaria. El IPoM de marzo recogió este cambio: redujo la proyección de crecimiento y elevó la de inflación para este año.
- En este contexto, las medidas orientadas a impulsar la inversión y la reconstrucción son claves para mejorar las expectativas y cambiar la tendencia del crecimiento, aunque sus efectos tomen algún tiempo en materializarse.



