Boletín N° 26
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Volver al mérito en educación

Centro de Estudios Públicos, Sylvia Eyzaguirre T..

Volver al mérito en educación

Boletín N°26 | Abril 2026

Volver al mérito en educación

Por: Sylvia Eyzaguirre.
 

No todo es seguridad y economía, la educación también importa; fue el mensaje que envió el Presidente Kast al elegir, como primera actividad oficial, la inauguración del año escolar en el Liceo Augusto D´Halmar en Ñuñoa. La elección no es casual; este liceo simboliza el mérito académico, al ser el único establecimiento público que se ubicó este año entre los 100 de mejor rendimiento en la prueba para el ingreso a la educación superior (PAES). En este Voces del CEP analizamos el declive de los Liceos Emblemáticos y proponemos medidas para fortalecerlos y con ello restituir el valor del mérito.

 

La desigualdad como contexto

El Liceo Augusto D´Halmar “representa algo muy valioso para nuestro país: demuestra que la educación pública puede ser de excelencia”, fueron las palabras de la ministra de Educación el pasado 11 de marzo. En dicho evento, la autoridad anunció que el gobierno buscaría “avanzar en un cambio de trato hacia los colegios y familias, queremos que el Estado […] reconozca esfuerzo y mérito y genere espacios para proyectos que promuevan estos principios”.

Los Liceos Emblemáticos –como el Instituto Nacional o el Carmela Carvajal– se caracterizaban por su alto rendimiento académico en un país marcado por la desigualdad. Sin embargo, en la actualidad han dejado de brillar por sus resultados académicos, lo que impacta directamente en las oportunidades de los estudiantes más vulnerables.

Chile es un país altamente desigual, con un coeficiente de GINI de 0,43 (Banco Mundial, 2022), uno de los más altos de la OCDE. Esta realidad condiciona las oportunidades educativas de nuestros jóvenes; un reflejo de ello son los resultados de las pruebas SIMCE. En 2024, el promedio SIMCE en lectura y matemática para los liceos públicos fue de 235 y 236 puntos, respectivamente, frente a 284 y 317 puntos de los colegios particulares pagados, siendo la brecha en ambas pruebas de 2 desviaciones estándares[1]. La distribución en función de los estándares de aprendizaje muestra de forma nítida lo que significan estos promedios. En 2024, sobre el 60% de los estudiantes de liceos públicos obtuvo un nivel de logro insuficiente en las pruebas de lectura y matemática del SIMCE de 2° Medio, mientras que aproximadamente solo el 20% de los jóvenes de colegios particulares pagados se ubicó en esta categoría. Asimismo, mientras sobre el 50% de los escolares de colegios pagados se ubicó en la categoría de logro adecuado en matemática, sólo el 9% de los alumnos de liceos públicos logró dicho resultado.

 

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En este contexto, los Liceos Emblemáticos cumplían un rol social clave, al romper la barrera socioeconómica mejorando las oportunidades de aprendizaje y de acceso a las universidades y carreras más selectivas del país a jóvenes de bajos ingresos.

En 2015, antes de la implementación de la Ley de Inclusión, los alumnos de liceos municipales promediaron 469 en la Prueba de Selección Universitaria (PSU), los colegios particulares subvencionados 502 puntos y los particulares pagados 599 puntos[2]. Los Liceos Emblemáticos lograban romper la tendencia que mostraban los establecimientos subvencionados, obteniendo 573 puntos, 104 puntos más que el promedio de liceos municipales (prácticamente 1 desviación estándar de diferencia) y 71 puntos más que los particulares subvencionados. Si analizamos los estudiantes que, en 2016, se matricularon por primera vez en carreras de pregrado de las dos mejores universidades chilenas (Universidad de Chile y Pontificia Universidad Católica), advertimos que el 73% de los alumnos de liceos municipales provino de un liceo de excelencia académica y el 52% de un Liceo Emblemático (Eyzaguirre 2016). A pesar de los buenos resultados y la alta demanda por parte de las familias se implementaron medidas que perjudicaron directamente a este tipo de proyectos educativos, que eran altamente selectivos.

La primera medida que impactó fuertemente a estos liceos fue la incorporación, en 2012, del ranking de notas (ver Profundizar 1) a la batería de instrumentos para la selección universitaria. Premiar a los estudiantes en función de su posición relativa en su colegio (ranking) tiene sentido en la medida que el talento se distribuya de forma homogénea entre los establecimientos. Dicho supuesto no se cumple en los liceos que seleccionan a sus estudiantes por rendimiento académico. La evidencia nacional (Fontaine y Urzúa 2014, Labarca 2015 y Concha-Arriagada y Valdés 2025) revela que la introducción del ranking generó comportamientos estratégicos por parte de los alumnos de Liceos Emblemáticos, incentivando a que estos se cambiaran de establecimiento escolar para mejorar su puntaje ranking. En la última década, hemos observado un aumento progresivo en la ponderación del ranking y las Notas de Enseñanza Media (NEM), lo que aumenta el perjuicio para los establecimientos de alto rendimiento académico. Entre 2017 y 2025, el número de programas que exige una ponderación de al menos 40% entre ranking y NEM aumentó en 7 puntos porcentuales y pasamos de 0 a 208 programas que establecen una ponderación de 70% entre ambos instrumentos (DEMRE 2017, 2025).

La segunda medida fue la prohibición de seleccionar por rendimiento académico a partir de 7° básico, que estableció la Ley de Inclusión en 2015. Como excepción a la norma, la ley contempló un régimen especial de admisión para los establecimientos de alta exigencia, como los Liceos Emblemáticos. A estos se le dio la posibilidad de seleccionar a través del Sistema de Admisión Escolar (SAE) hasta el 30% de sus vacantes, siempre que exista sobredemanda. Este grupo se selecciona de forma aleatoria entre postulantes provenientes del 20% superior de notas de su establecimiento anterior. El 70% restante se elige de forma aleatoria entre los postulantes. En concreto, estas normas han significado la destrucción de los Liceos Emblemáticos, pasando de 19 liceos en 2020 a solo cuatro en 2024.

La razón de fondo para avanzar en esta dirección era que la selección que llevaban a cabo estos liceos perjudicaba al resto del sistema público. Se argumentó que dicho proceso privaba al resto de los estudiantes del sector público de interactuar con pares de alto rendimiento. El supuesto que subyace es que una distribución homogénea del talento académico potencia, a través del llamado efecto par, el desempeño académico del todos los estudiantes del sistema.

 

Evolución de los Liceos Emblemáticos

La realidad, sin embargo, se encargó de desmentir estos supuestos. Tal como era previsible, los Liceos Emblemáticos sufrieron una brutal caída en sus resultados. Entre 2014 y 2024, el promedio SIMCE de los estudiantes de 2° Medio se redujo en 19 puntos en lectura y 35 puntos en matemática, equivalente a 0,38 y 0,7 desviaciones estándares, respectivamente. Esta drástica caída no se logra explicar por el efecto del cierre de los establecimientos producto de la pandemia. Por una parte, la mayor baja en el rendimiento de estos liceos ocurre entre 2014 y 2018, previo a la pandemia del COVID 19. Por otra parte, la disminución promedio de los Liceos Emblemáticos, entre 2014 y 2022, ha sido 2,6 veces mayor que la caída promedio del resto de los estudiantes en el SIMCE de lectura y 3,4 veces en matemática.

 

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Este deterioro del rendimiento académico también se observa en los resultados de las pruebas de admisión a la educación superior. En 2015, cerca del 8% de los estudiantes del decil de mejor desempeño en la prueba de matemática provenía de un Liceo Emblemático, en 2025 este porcentaje cayó a menos de la mitad (3,6%).

 

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La caída de los Liceos Emblemáticos no ha devenido en una mejora del resto de los establecimientos que reciben financiamiento público, como se argumentaba durante la tramitación de la Ley de Inclusión. Entre 2015 y 2023, disminuyó en 16% el porcentaje de estudiantes del sector público en el decil de mejor desempeño en la prueba de acceso a la educación superior. Este deterioro en el rendimiento del sector público no vino aparejada de una mejora en el rendimiento de los estudiantes de colegios particulares subvencionados; los únicos que aumentaron su rendimiento fueron los estudiantes de colegios particulares pagados.

 

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Esta contundente caída en el rendimiento académico de los Liceos Emblemáticos junto con el empeoramiento del clima de convivencia escolar ha afectado la preferencia de las familias por estos proyectos. Entre 2015 y 2024, la matrícula de estos establecimientos bajó en 16%. Mientras en 2019, el 84% de las vacantes ofrecidas por los Liceos Emblemáticos fueron ocupadas en la primera ronda de asignación, en 2024 sólo el 62% de las vacantes se llenaron en dicha etapa.

 

Caminos a seguir

Es una buena señal que la educación esté en el centro de las preocupaciones del gobierno del presidente Kast, toda vez que nuestros niños son el futuro del país. Retomar el valor del mérito en la educación pública entrega una señal potente a las comunidades educativas de que el esfuerzo sí importa.

El llamado de la ministra María Paz Arzola por volver a reconocer el mérito no sólo es oportuno, sino que también cuenta con el respaldo de la ciudadanía y de los expertos. La encuesta CEP N° 91 de 2024 da cuenta de que el 61% de la población está de acuerdo con permitir la selección por mérito en liceos de alta exigencia. Asimismo, el Informe de Recomendaciones de la Mesa Técnica Sistema de Admisión Escolar de 2025 propone fortalecer a los establecimientos de Alta Exigencia Académica e introducir a partir de 7° básico el rendimiento académico como criterio de priorización voluntario (ver Para Profundizar 2).

En esta línea recomendamos las siguientes medidas para fortalecer a Liceos Emblemáticos:

1. Flexibilizar las exigencias de elegibilidad para ser liceo de alta exigencia académica para los nuevos establecimientos que se creen y los Liceos Emblemáticos que hoy no cumplen con ellas.

2. Volver a reponer la selección por rendimiento académico a partir de 7° básico para el total de la matrícula de los establecimientos de alta exigencia académica, como son los Liceos Emblemáticos.

3. Considerar al menos 40% de alumnos prioritarios para resguardar una distribución equitativa de estudiantes por nivel socioeconómico, evitando una excesiva concentración de jóvenes de familias de altos ingresos.

4. Entregar autonomía a los establecimientos para que ellos elijan sus instrumentos de selección.

5. No aplicar el puntaje ranking para estudiantes de liceos de alta exigencia académica o, al menos, resguardar que las Notas de Enseñanza Media (NEM) y el ranking no ponderen más de 20% para estos estudiantes.

Para fortalecer el valor del mérito (esfuerzo o talento) en el resto de los establecimientos escolares, se recomienda:

6. Permitir que los establecimientos puedan priorizar voluntariamente, a partir de 7° básico, a estudiantes en función del mérito académico (notas, asistencia, conducta). Esta priorización no puede superar el 20% de las vacantes por nivel.


Notas al pie

[1]Se consideró únicamente los resultados de la Prueba SIMCE de 2° Medio de establecimientos con al menos 10 estudiantes. Se consideró la desviación estándar a nivel de establecimientos escolar.

[2]Se considera el promedio de las pruebas de lenguaje y matemática.


Referencias

Chumacero, R. y Letelier, L. 2025. SLEP-less in Santiago: The effect of local educational services in Chile. Socio-Economic Planning Sciences, 103329.

Concha-Arriagada, C. y Valdés, N. 2025. Informe Final: Efectos de corto y mediano plazo de la inclusión del ranking de enseñanza media en el sistema de admisión a la Universidad de Chile.

Eyzaguirre, S. 2016. ¿Por qué Liceos de Excelencia? Puntos de Referencia N° 448. Centro de Estudios Públicos.

Fontaine, A. y Urzúa, S. 2014. El fin de los Liceos Emblemáticos: ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Impacto? Documento de Trabajo N° 6, CLAPES UC.

Labarca, D. 2015. Incentivos creados por el sistema ranking: ¿hubo un escape de alumnos desde los colegios emblemáticos? Seminario para potar al título de ingeniero comercial, mención economía, Universidad de Chile.

Mesa Técnica Sistema de Admisión Escolar. 2025. Informe de Recomendaciones.


Sobre la autora

Sylvia Eyzaguirre es licenciada en Filosofía por la Universidad de Chile y doctora en la misma disciplina por la Universidad Albert-Ludwig de Freiburg, Alemania. Actualmente, se desempeña como investigadora senior del CEP y es miembro del Consejo Nacional de Educación.

 

1. Ranking de notas

En 2012 se incorporó el ranking a la batería de instrumentos para seleccionar a los estudiantes universitarios con el fin de complementar la información que entregan las pruebas estandarizadas y las NEM. La posición relativa que tiene un alumno en su establecimiento de origen entrega información sobre habilidades blandas que son relevantes para predecir desempeño futuro. Dado que las posiciones relativas al interior de cada establecimiento se distribuyen homogéneamente en el sistema, el ranking tiene la virtud de reconocer el mérito del estudiante dentro de su contexto escolar. Así, la introducción del ranking cumplía dos fines, por una parte, reconocer el mérito que se encuentra distribuido de forma homogénea y, por otra parte, hacer más inclusivo el acceso a la educación superior, dado que este instrumento por construcción no debiera presentar diferencias en bonificación entre establecimientos de diferente nivel socioeconómico.

Sin embargo, el ranking que se implementó no logró cumplir a cabalidad estos objetivos y generó efectos adversos. Esto se debe a que el ranking no es un verdadero ranking, es decir, no bonifica al estudiante según su posición relativa, sino que es otra forma de bonificar las NEM. El Puntaje ranking considera las NEM del estudiante y las compara con el promedio NEM de las tres últimas generaciones de su establecimiento escolar. El puntaje que se asigna no depende de la posición relativa del estudiante, sino de su promedio y el promedio de las generaciones anteriores. Esta fórmula de ranking contraviene uno de sus objetivos fundamentales, reconocer el mérito de los estudiantes, independientemente de su nivel socioeconómico. Sin embargo, la fórmula del ranking actual premia más los alumnos que asisten a establecimientos escolares que tienen promedios de notas más altos. En los hechos, esto favorece a los estudiantes de colegios particulares pagados, que presentan promedios significativamente más altos que los colegios particulares subvencionados y públicos. Además, el ranking no agrega valor a los instrumentos de selección para la educación superior, toda vez que tiene una correlación con las NEM de 0,99. Finalmente, la introducción del ranking produjo, en estricto rigor, un aumento en la ponderación de las NEM, ponderación que además ha ido en aumento desde su implementación. Este aumento en la ponderación de las NEM ha provocado que los establecimientos reaccionen estratégicamente inflando las notas.

El Departamento de Evaluación, Medición y Registro Educacional (DEMRE) de la Universidad de Chile presentó en 2024 una propuesta técnica para modificar la fórmula del ranking, de manera de reemplazar el actual ranking por uno que efectivamente bonifique por la posición relativa. Este nuevo instrumento debiera implementarse por primera vez en 2028.

 

2. Informe Final Mesa Técnica SAE

El Informe de Recomendaciones, elaborado por la Mesa Técnica SAE, reconoce el gran valor que tienen los Liceos de Alta Exigencia Académica para la ciudanía y su aporte a la movilidad social. Por ello, unánimemente se recomienda fortalecer estos proyectos en todo el territorio nacional, introduciendo modificaciones a la norma vigente respecto de la banda de selección, los instrumentos de selección, requisitos para ser elegibles y número de establecimientos en el país.

Banda de selección: la mayoría de la Mesa propuso que los establecimientos de Alta Exigencia Académica puedan seleccionar a partir de 7° básico hasta el 80% de sus estudiantes por rendimiento académico, resguardando un umbral mínimo de 40% de estudiantes prioritarios para garantizar equidad. Un grupo minoritario, en el cual me inscribo, defendió que no existieran restricciones al porcentaje de matrícula a seleccionar por rendimiento académico, dado que no hay evidencia que avale dicha definición.

Instrumentos de selección: la mayoría de los miembros de la Mesa recomienda utilizar exclusivamente el rendimiento previo de los postulantes (ranking de notas), mostrando preocupación por los efectos indeseados de las pruebas de selección. Con todo, una minoría propuso que los establecimientos tengan autonomía para elegir sus instrumentos de selección, pudiendo utilizar pruebas que midan aptitudes y conocimientos. De permitirse la utilización de pruebas, se sugiere pensar en la posibilidad de contar con una prueba única que mida aptitudes y conocimientos, de manera de velar que los estudiantes rindan solo un test y liberar a los establecimientos del costo de generar sus propias evaluaciones.

Requisitos para ser elegible: La Mesa considera que los actuales requisitos para ser un establecimiento de Alta Exigencia no se adecuan a la realidad nacional. En esta línea, se propone que los establecimientos que quieran optar por ser de Alta Exigencia Académica deberán tener:

i) sobredemanda (demostrable al menos en 5 de los 10 años anteriores al año de postulación a esta categoría;

ii) desempeño académico destacado a nivel nacional o regional en al menos los últimos 5 años;

iii) gratuidad para todos sus estudiantes; y

iv) planes y programas propios.

La Mesa considera que es importante hacer dos excepciones respecto de las primeras dos exigencias, las cuales dicen relación con los nuevos proyectos educativos y con los liceos que cuentan con una trayectoria histórica de excelencia académica.

Asimismo, la Mesa también considera extender el reconocimiento del mérito, de forma acotada, al resto de los establecimientos educacionales. Para ello propone que existan criterios de priorización que puedan ser voluntarios para los colegios, los que se aplicarían después de los criterios de priorización obligatorios. Uno de los criterios de priorización voluntarios permite priorizar a estudiantes pertenecientes al 5% de mejor desempeño del establecimiento de origen.


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