Boletín N°28 | Junio 2026
Seguridad, más allá de la emergencia
Por: Aldo Mascareño
Varios asaltos, robos y turbazos se han producido en comunas como Peñalolén, Maipú, Puente Alto y San Bernardo en el último mes. Algunos vecinos se organizan colectivamente con cámaras y alarmas comunitarias, otros han puesto rejas o incluso responden con armas, como el expresidente del Tribunal Constitucional[1]. “No puedes vivir con miedo”, dicen los vecinos[2]. Puede ser que el primer deber ciudadano sea mantener la calma; pero el primer deber del Estado es mantener la seguridad. La pregunta es si los ciudadanos pueden mantener la calma cuando el Estado vacila en su deber de mantener la seguridad.
Durante la campaña presidencial todos los candidatos relevantes pusieron la seguridad pública en una posición central entre sus propuestas. El ahora presidente José Antonio Kast la elevó a emergencia. Un 58% de los ciudadanos concordó con su diagnóstico y lo apoyaron con su voto. De la campaña quedaron expresiones como la “recuperación de territorios” (barrios, zonas en el sur) y el “escudo fronterizo”, el primero para enfrentar el crimen organizado, el segundo para detener la inmigración irregular. Pero en realidad en el programa de gobierno había más: la protección de niños y víctimas, la reducción de campamentos, la política penitenciaria, la persecución del comercio ilícito, el aumento del gasto en seguridad y un sistema de inteligencia integrado[3]. Estas medidas incluso eran convergentes con los objetivos específicos de la Política Nacional de Seguridad Pública 2025-2031 surgida en el gobierno del presidente Boric[4] —como incluso lo hizo ver el ministro Martín Arrau[5]. La pregunta es ahora si los ciudadanos pueden volver a la calma.
Chile sigue siendo uno de los países con mayor distancia entre las cifras reales de delincuencia y la percepción sobre ella[6]. La peor reacción del Estado a esto sería mostrar a la población las cifras “reales” y decirle que está equivocada en sus sensaciones. La que sigue en la escala del desatino sería darse por satisfecho con “los grandes eventos”, como la zanja, los militares, los operativos filmados en Temucuicui, y creer que con ello se acaba el problema.
Cuando uno diagnostica una emergencia, lo primero que debe hacer es contenerla: estabilizar al enfermo, sofocar el fuego. Esto es lo que parece haber comenzado a hacer el gobierno en dos grandes frentes: las intervenciones territoriales y el control de fronteras. Lo segundo es preguntarse por lo que está más allá de la emergencia, es decir, la articulación compleja de factores que contribuyen a producirla. En esto consiste una estrategia sustantiva, es decir, identificar las constelaciones de problemas sobre las que también es necesario intervenir de modo paralelo, para dar apoyo a intervenciones mayores de control territorial y fronterizo y proyectar la recuperación de la seguridad de manera sólida.
La complementariedad entre las acciones de contención de la emergencia y las que apuntan a las bases del problema es lo que constituye una estrategia de seguridad sustantiva y lo que podrá devolver al ciudadano el derecho a la calma. En este texto y sus secciones de profundización busco mostrar ese trasfondo.
El control territorial
Un conjunto de operativos de investigación dirigidos por la Fiscalía y otros de prevención coordinados por el Ejecutivo se han desarrollado en territorios de grandes ciudades del norte, centro y sur del país desde marzo 2026. Algunos resultados conocidos han sido la incautación de drogas y armas, la detención de prófugos y el operativo en Temucuicui, un símbolo de la seguridad en el sur de Chile desde la voluntarista incursión de la ministra Izkia Siches en marzo de 2022.
Operativos de este tipo —algunos llamados “megaoperativos”— son sin duda necesarios, tanto por sus resultados y la información que aportan, como por su impacto sobre la percepción ciudadana de que el Estado cumple con su primer deber. Ellos actúan como contención de la emergencia. Pero para que la contención se transforme en estrategia de largo plazo, la intervención tiene que ser seguida por acciones territoriales permanentes. Entre ellas están las siguientes.
Recuperación de espacios. Recuperar espacios públicos es construir un orden previsible. Buena parte de la discusión académica y de política pública sobre seguridad sostiene que el diseño urbano y la conectividad de territorios son centrales para recuperar y resignificar espacios materiales y convertirlos en espacios sociales[7]. Por tanto, luego de los megaoperativos e intervenciones policiales tiene que venir la recuperación. Para ello es imprescindible la coordinación entre ministerios (Vivienda, Transporte, Obras Públicas, Medioambiente), pero especialmente con municipios y gobiernos regionales, actores institucionales cotidianos en los territorios. Una estrategia de largo plazo en seguridad debe considerar las condiciones urbanas que hacen la diferencia entre espacios que favorecen la sociabilidad y la vida comunitaria, y espacios que, por abandono, segregación o desconexión, favorecen incivilidades (grafitis, rucos, comercio ambulante, enrejamientos) o quedan disponibles para que, por razones diversas, puedan ser ocupados por formas de gobernanza criminal.
Las maras centroamericanas, el Primeiro Comando da Capital, el Comando Vermelho en Brasil y las milicias de Río de Janeiro, entre otros, muestran que el crimen organizado ocupa territorios con urbanización precaria y baja presencia estatal[8]. El desalojo del 2 de abril en Cerro Chuño —un sector que por cerca de 40 años se encuentra en una situación de alta inestabilidad— puede ser un nuevo fracaso si la reconstrucción material y resignificación social de la zona no se emprende con perspectiva de futuro (ver Para Profundizar 1).
Erradicar sin transar. La erradicación de campamentos es una emergencia dentro de una emergencia. Los campamentos son la expresión más concreta de una materialidad precaria con alta exclusión social producida por inseguridad territorial. Por ello, el vacío se llena con lo único que queda disponible: la propiedad sobre el cuerpo. Entonces se generaliza la violencia, la prostitución, la trata de personas; se legitima la pertenencia a redes de corrupción y extorsión, a bandas delictuales, a los protoejércitos del narco[9]. Ese es el entorno de socialización de familias y niños en los campamentos de Chile.
Según el Catastro de Campamentos de MINVU, en 2024 había 1.432 campamentos en Chile, concentrados en Valparaíso, la Región Metropolitana y Biobío[10]. El registro de Techo confirma esta cifra y estima en cerca de 120.000 las familias en esta situación en 2025, con cerca de 84.000 niños[11]. Parte importante de la estrategia de seguridad debe entonces considerar la erradicación urgente de campamentos. Los casos de San Antonio y Cerrillos han mostrado lo complejo que es este problema[12], pero también lo necesario que se vuelve resolverlo de manera sistemática (ver Para Profundizar 2).
Al borde del peligro. Los megaoperativos intervienen megaterritorios. En un reciente estudio sobre la distribución del delito en Santiago, Cristóbal Weinborn et al. distinguen entre frecuencia delictual (hotspots) y daño producido por el delito (harmspots)[13]. Los autores muestran que una proporción mínima de segmentos de calle concentra de forma diferenciada delitos y daños. De manera general, esto indica que, al enfocarse en el delito, las grandes intervenciones tienen que ir acompañadas de inteligencia territorial granular para identificar áreas prioritarias, intervenir condiciones urbanas que facilitan el delito y coordinar respuestas más allá de los límites comunales. Esta inteligencia territorial incluye análisis georreferenciado, cooperación intermunicipal y policiamiento orientado a problemas.
La emergencia requiere presencia territorial, pero la estrategia de largo plazo demanda entender por qué ciertos lugares se vuelven delictualmente críticos, cuál es su dinámica y desplazamientos, y cómo adaptar los esfuerzos de vigilancia e intervención a tales movimientos (ver Para Profundizar 3).
El control de fronteras
Junto con los operativos de intervención en territorios, el control de fronteras ha sido otro de los movimientos con alta visibilidad. La imagen del presidente Kast firmando instrucciones en el mismo momento en que tomaba juramento a sus ministros es una de las imágenes icónicas de los primeros días[14]. También lo fue la de los contingentes militares embarcando hacia el norte junto con maquinarias y la retroexcavadora en el desierto haciendo la zanja, así como los tres aviones con inmigrantes irregulares expulsados[15] (ver Para Profundizar 4).
Estos son los equivalentes de los “megaoperativos” de la política de control territorial: necesarios, pero la estrategia sustantiva de largo plazo no concluye ahí. Paralelamente es preciso intervenir en los procesos que hacen posible la inmigración irregular. Entre ellos están los siguientes.
Mirar para el lado. El crimen organizado es transnacional; esa es su naturaleza actual. El narcotráfico en Chile debe pensarse en esos términos. La cocaína entra al país aprovechando la extensión de las fronteras, pero su trayectoria tiene un patrón emergente. La droga ingresa por el norte, se desplaza internamente hacia puertos del centro y sur (San Antonio, Valparaíso, Coronel, Lirquén) desde donde puede ser reexportada a mercados internacionales.
Por eso, una estrategia de seguridad no debe mirar solo la frontera, sino la cadena completa, con un especial énfasis en las tareas de control de aduanas en puertos, revisiones tecnológicas en cargas, inteligencia financiera y cooperación internacional[16].
Datos tontos; conocimiento inteligente. Los datos por sí mismos son “tontos” si no se transforman en inteligencia para la intervención. Las posibilidades de vigilancia algorítmica en la actualidad son cada vez mayores (identificación biométrica, geolocalización, transacciones y flujos financieros), pero el punto del uso de la tecnología no es la vigilancia per se, sino la transformación de los datos que ella produce en información y conocimientos que permitan la intervención eficaz y precisa, así como la anticipación a los hechos.
El conocimiento territorial y práctico de las fuerzas de orden público y militares debe integrarse con datos y con actuales métodos de vigilancia digital, los que —bajo consideración de los derechos fundamentales— pueden permitir observar macrotendencias y patrones granulares de comisión de delitos en territorios específicos[17] o identificar los flujos que sigue el dinero del crimen organizado[18]. La importancia de la coordinación entre PDI, Registro Civil, Ministerio Público, Servicio de Impuestos Internos, tribunales y organismos migratorios nacionales e internacionales para desarticular las redes de crimen organizado es entonces crucial[19] (ver Para Profundizar 5).
La paradoja militar. Las Fuerzas Armadas son convocadas cuando las policías no logran contener el problema de seguridad, pero su ingreso a territorios criminales los expone a la captura. La organización militar posee recursos valiosos para el despliegue y consolidación de una organización criminal, tales como entrenamiento táctico, capacidad logística, disponibilidad de armas y conocimiento sobre estrategias de ocupación territorial. Al crimen organizado solo le resta encontrar la forma de establecer contacto para absorber esos recursos.
En zonas donde el narcotráfico controla economías locales y espacios de socialización cotidianos (restaurantes, bares, discotecas, comercio informal), ese contacto es natural y sostenido, lo que abre oportunidades de captura. El caso de Los Zetas en México muestra el extremo del problema. Ahí las capacidades militares fueron absorbidas por el narcotráfico y transformadas en una organización criminal más violenta, disciplinada y resistente[20]. Chile no está en ese punto, pero los casos que, desde 2025, han involucrado a personal de la FACH, militares o carabineros en circuitos de droga, comercio ilegal o contrabando son señales de alerta temprana sobre un proceso análogo[21].
La atención a este proceso, por definición oculto, requiere de contrainteligencia, rotación de personal y persecución del enriquecimiento ilícito. Es dramático que los agentes llamados a resolver el problema sean quienes pueden convertirlo en un problema irresoluble. Por ello la construcción de una estrategia sustantiva de seguridad a largo plazo demanda una permanente atención a esta posibilidad.
Paso a paso
“Sin seguridad no hay vida tranquila para nuestras familias”, afirmó el presidente Kast en su cuenta pública del 1 de junio. Se trata de una formulación que conecta el nivel de la vida cotidiana con la función primaria del Estado. Ambos niveles son vinculados por medio de la “tranquilidad”, es decir, por la necesidad de devolver a los ciudadanos el derecho a la calma. Ello “no se decreta en un papel”, pero tampoco se realiza solo en base a megaoperativos y desplazamientos espectaculares. Dice el mandatario: “La seguridad se construye barrio a barrio, calle a calle, con presencia, con tecnología y con resultados medibles”. Ese reconocimiento mueve la mirada hacia una estrategia sustantiva que debe construirse con urgencia, pero cuya implementación “va a ir paso a paso”[22].
El ministro Martín Arrau concretó esa estrategia al día siguiente del discurso presidencial mediante una agenda legislativa orientada a fortalecer las capacidades estatales de control, persecución y coordinación frente al crimen organizado, la violencia territorial y las incivilidades[23]. En cada una de estas dimensiones será necesario discutir qué resuelven y cuáles son los riesgos. Así como el Registro de Vándalos e Incivilidades ha abierto preguntas de orden penal y constitucional, el control territorial y fronterizo demanda atención a otras, como el ordenamiento urbano, la erradicación de campamentos, la delimitación de funciones militares y policiales, el uso inteligente de los datos.
Probablemente porque en décadas pasadas los problemas de seguridad parecían de baja envergadura y se enmarcaban bajo la figura de los “casos aislados”, se produjo una especie de desatención institucionalizada que movía a ignorar señales de alerta temprana. Así creció el etnonacionalismo, la violencia intrafamiliar, el bullying escolar presencial y digital, el narco territorial, el crimen organizado transnacional y el ciberdelito dirigido desde la cárcel (ver Para Profundizar 6).
La agenda legislativa del gobierno busca iniciar una acción estatal coordinada, con presencia territorial, tecnología, control carcelario y seguimiento de resultados. Solo cabe esperar dos cosas: que no sea demasiado tarde para estabilizar al enfermo y que, más allá de la emergencia, la estrategia pueda construir una seguridad sustantiva de largo plazo.
Notas al pie
El autor agradece a Sebastián Izquierdo, Macarena Lezcornez y Sylvia Eyzaguirre por sus comentarios a una versión previa de este texto.
[1]Ex-Ante. “La historia de Iván Aróstica, el turbazo en su residencia y su fama de duro en el TC”. Ex-Ante, 22 de mayo de 2026. Disponible en: https://www.ex-ante.cl/la-historia-de-ivan-arostica-el-turbazo-en-su-residencia-y-su-fama-de-duro-en-el-tc/ [4 de junio de 2026].
[2]Marcela Paillape. “Vecinos de Peñalolén se organizan para enfrentar ola de robos: Han detectado 34 delitos desde abril”. Mega, 25 de mayo de 2026. Disponible en: https://www.mega.cl/programas/mucho-gusto/mejores-momentos/215516-robos-penalolen-organizacion-vecinos-denuncia-delincuencia.html [4 de junio de 2026].
[3]José Antonio Kast. La fuerza del cambio. Bases programáticas. Disponible en: https://goo.su/hNPhWw [27 de mayo de 2026].
[4]Ministerio de Seguridad Pública. Política Nacional de Seguridad Pública (2025-2031). Ministerio de Seguridad Pública, 2025. Disponible en: https://goo.su/5hUAFIv [27 de mayo de 2026].
[5]Daniela Toro. “Arrau afirma que actual política de seguridad promulgada por Boric ‘es suficiente’”. Emol, 25 de mayo de 2026. Disponible en: https://www.emol.com/noticias/Nacional/2026/05/25/1200917/ministro-arrau-seguridad-comite.html [27 de mayo de 2026].
[6]Según ENUSC 2024 (publicada en junio 2025), un 38,5% ha sido víctima de delitos, mientras que un 87,7% percibió un aumento de la delincuencia en el país. Instituto Nacional de Estadísticas. Síntesis de resultados ENUSC 2024. INE, 2025. Disponible en: https://www.ine.gob.cl/docs/default-source/seguridad-ciudadana/publicaciones-y-anuarios/2024/sintesis-de-resultados-enusc-2024.pdf?sfvrsn=607121dd_2 [27 de mayo de 2026].
[7]La literatura en esto es extensa. Desde los clásicos, ver por ejemplo Jane Jacobs. The Death and Life of Great American Cities. Random House, 1961; Clarence Ray Jeffery. Crime Prevention Through Environmental Design. Sage, 1971; Herman Goldstein. Problem-Oriented Policing. McGraw-Hill, 1990; Ronald V. Clarke. “Situational Crime Prevention”. Crime and Justice 19 (1995), 91-150; Lawrence W. Sherman y David Weisburd. “General Deterrent Effects of Police Patrol in Crime ‘Hot Spots’: A Randomized, Controlled Trial”. Justice Quarterly 12, no. 4 (1995), 625-648; Robert J. Sampson, Stephen W. Raudenbush y Felton Earls. “Neighborhoods and Violent Crime: A Multilevel Study of Collective Efficacy”. Science 277, no. 5328 (1997), 918-924; David Weisburd y Anthony A. Braga, eds. Police Innovation: Contrasting Perspectives. Cambridge University Press, 2006; Anthony A. Braga y David Weisburd. Policing Problem Places: Crime Hot Spots and Effective Prevention. Oxford University Press, 2010; Joshua C. Hinkle, David Weisburd, Cody W. Telep y Kevin Petersen. “Problem-Oriented Policing for Reducing Crime and Disorder: An Updated Systematic Review and Meta-Analysis”. Campbell Systematic Reviews 16, no. 2 (2020), e1089; Brandon S. Turchan y Anthony A. Braga. “The Effects of Hot Spots Policing on Violence: A Systematic Review and Meta-Analysis”. Aggression and Violent Behavior 79 (2024), 102011.
[8]Ver, por ejemplo, Robert J. Bunker, ed. Criminal Insurgencies in Mexico and the Americas: The Gangs and Cartels Wage War. Routledge, 2013; Enrique Desmond Arias. Criminal Enterprises and Governance in Latin America and the Caribbean. Cambridge University Press, 2017; Benjamin Lessing. Making Peace in Drug Wars: Crackdowns and Cartels in Latin America. Cambridge University Press, 2017; Davis, Diane E. y Tina Hilgers. “The Pandemic and Organized Crime in Urban Latin America: New Sovereignty Arrangements or Business as Usual?”. Journal of Illicit Economies and Development 4, no. 3 (2024), 241-256.
[9]Sobre esto, Juan Rozas, Ariadna Chuaqui y Aldo Mascareño. “Del hampa al narco. El peligro inminente de la violencia en Chile”. Voces del CEP 5. Centro de Estudios Públicos, 2024. Disponible en: https://www.cepchile.cl/investigacion/voces-del-cep-08-agosto-2024/ [27 de mayo de 2026].
[10]Ministerio de Vivienda y Urbanismo. Catastro Campamentos 2022. MINVU, 2022. Disponible en: https://www.minvu.gob.cl/catastro-campamentos-2022/ [27 de mayo de 2026].
[11]TECHO-Chile. Catastro Nacional de Campamentos 2024-2025. Resumen ejecutivo. TECHO-Chile, 2025. Disponible en: https://goo.su/Edpy [27 de mayo de 2026]; ver también Fundación Colunga. Niñez y Vivienda. Observatorio Niñez Colunga y Déficit Cero, 2025. Disponible en: https://www.fundacioncolunga.org/informe-de-observatorio-ninez-colunga-y-deficit-cero-40-de-las-ninas-y-ninos-en-chile-enfrenta-problemas-habitacionales-que-comprometen-su-bienestar-y-desarrollo-2/ [27 de mayo de 2026]; y Fundación Recrea. Infancia en campamentos: un contexto de multivulnerabilidad. Fundación Recrea, 2024. Disponible en: https://goo.su/MQD0d [27 de mayo de 2026].
[12]Daniela Toro. “No solo en San Antonio: las otras grandes megatomas que existen en Chile”. Emol, 5 de diciembre de 2025. Disponible en: https://www.emol.com/noticias/Nacional/2025/12/05/1185159/grandes-tomas-chile-san-antonio.html [27 de mayo de 2026].
[13]Cristóbal Weinborn, Slaven Razmilic, Daniel Johnson y Loreto Plaza. “Concentración territorial y daño del delito en Santiago de Chile. La identificación de áreas prioritarias”. En Violencia en Chile. La fragilidad del orden social. Editado por Aldo Mascareño, Rodrigo Vergara y Nicole Gardella. Fondo de Cultura Económica, 2025, 307-349.
[14]Ver Manuel Izquierdo. “Los 6 decretos de emergencia que Kast firmó con sus primeras medidas. Ex-Ante, 11 de marzo de 2026”. Disponible en: https://www.ex-ante.cl/los-6-decretos-de-emergencia-que-kast-firmo-con-sus-primeras-medidas/ [27 de mayo de 2026].
[15]Ver Pedro Schwarze. “El Gobierno de Kast busca dar un golpe de efecto ante la migración irregular con el despegue de un primer vuelo de expulsados”. El País, 15 de abril de 2026. Disponible en: https://elpais.com/chile/2026-04-15/el-gobierno-de-kast-se-enfrenta-con-un-muro-de-dificultades-para-atajar-la-migracion-irregular.html [27 de mayo de 2026].
[16]Valeska Troncoso. “Crimen organizado transnacional y tráfico de cocaína en Chile: rutas contraintuitivas y puertos”. En Violencia en Chile. La fragilidad del orden social. Editado por Aldo Mascareño, Rodrigo Vergara y Nicole Gardella. Fondo de Cultura Económica, 2025, 241-277.
[17]Cristóbal Weinborn, Slaven Razmilic, Daniel Johnson y Loreto Plaza. “Concentración territorial y daño del delito en Santiago de Chile. La identificación de áreas prioritarias”. En Aldo Mascareño, Rodrigo Vergara y Nicole Gardella, Violencia en Chile. La fragilidad del orden social. Santiago: Fondo de Cultura Económica, 2025, pp. 307-349.
[18]El reciente caso de un ejecutivo bancario asociado al Tren de Aragua muestra la importancia del tema, como también la necesidad de flexibilizar las normas de secreto bancario para detener la ruta del dinero ilícito que actualmente se debate en el Congreso.
[19]Valeska Troncoso. “Crimen organizado transnacional y tráfico de cocaína en Chile: rutas contraintuitivas y puertos”. En Aldo Mascareño, Rodrigo Vergara y Nicole Gardella, Violencia en Chile. La fragilidad del orden social. Santiago: Fondo de Cultura Económica, 2025, pp. 241-277.
[20]Respecto de este tema, ver George W. Grayson y Samuel Logan. The Executioner’s Men: Los Zetas, Rogue Soldiers, Criminal Entrepreneurs, and the Shadow State They Created. Transaction Publishers, 2012; y Transparency International Defence & Security. Organised Crime, Corruption, and the Vulnerability of Defence and Security Forces. Transparency International, 2011.
[21]Ver José María del Pino. “Los casos de tráfico de drogas de funcionarios de Ejército y Fuerza Aérea marcan un punto de quiebre en la crisis de seguridad de Chile”. El País, 9 de julio de 2025. Disponible en: https://elpais.com/chile/2025-07-09/los-casos-de-trafico-de-drogas-de-funcionarios-de-ejercito-y-la-fuerza-area-marcan-en-punto-de-quiebre-en-la-crisis-de-seguridad-de-chile.html [27 de mayo de 2026]. Ver también Patricio de la Paz. “Francisco Cox y la presencia del crimen organizado en las FFAA: ‘Estamos cometiendo todos los errores de México’”. Diario Financiero, 26 de julio de 2025. Disponible en: https://www.df.cl/df-mas/glocal/francisco-cox-y-la-presencia-del-crimen-organizado-en-las-ffaa-estamos [27 de mayo de 2026].
[22]Presidencia de la República de Chile. “Discurso de S.E. el Presidente de la República, José Antonio Kast, en Cuenta Pública 2026”. Presidencia de la República, 1 de junio de 2026. Disponible en: https://prensa.presidencia.cl/discurso.aspx?id=330270 [3 de junio de 2026].
[23]Se incluyen aquí el control de calles y barrios, terminar con el reclutamiento de niños y adolescentes en el crimen organizado, protección de fronteras y rutas críticas, combate contra el crimen organizado, control de cárceles y cadena penal, consolidar la institucionalidad del Ministerio de Seguridad, y restituir la legitimidad policial. Senado de la República de Chile. “Ministro de Seguridad entregó plan con 7 focos de gestión y prioridad en 8 proyectos”. Senado de la República de Chile, 2 de junio de 2026. Disponible en: https://www.senado.cl/comunicaciones/noticias/ministro-de-seguridad-entrego-plan-con-7-focos-de-gestion-y-prioridad-en-8 [3 de junio de 2026]; también Ministerio de Seguridad Pública. “Ministro Arrau presenta Plan Operativo de Seguridad Pública”. Ministerio de Seguridad Pública, 2 de junio de 2026. Disponible en: https://minsegpublica.cl/ministro-arrau-presenta-plan-operativo-de-seguridad-publica/ [4 de junio de 2026].
Sobre el autor
Aldo Mascareño es doctor en Sociología por la Universidad de Bielefeld, Alemania. Actualmente es investigador senior del CEP, editor general de la revista Estudios Públicos e investigador principal del grupo de humanidades digitales C22-CEP. También es profesor de Sociología en la Universidad Adolfo Ibánez.


1. Cerro Chuño, el paradigma del abandono
La historia de Cerro Chuño se remonta a 1984. Veinte mil toneladas de desechos tóxicos fueron internadas desde Suecia y depositadas en los márgenes de la ciudad, donde a comienzos de la década de 1990 se instalaron viviendas sociales. Luego de unos años en la zona, los habitantes comenzaron a sufrir enfermedades graves como cáncer, leucemia, o pulmonares[24]. Hacia 1998, la contaminación de suelos y el impacto sobre los habitantes eran un hecho. La erradicación de Cerro Chuño comenzó en 2012 y aún no concluye. Las familias erradicadas dejaron sus casas, pero estas comenzaron a ser ocupadas por bandas delictuales chilenas y extranjeras. Según grupos focales hecho por el CEP en 2023, las bandas “llegaron por el dato de que esa población estaba abandonada; echaron abajo las puertas con rejitas que había y empezaron a armar sus techitos, sus palitos; y bien tranquilos” (participante 1, grupos focales 2023)[25].
La transición hacia el crimen organizado se hizo visible en 2022, cuando la Fiscalía de Arica detectó que Los Gallegos, un grupo del Tren de Aragua, intentaba instalarse en el sector[26]. La investigación reveló casas de tortura, tráfico de drogas, armas y personas, secuestros, homicidios y cuerpos enterrados bajo cemento. En 2024, la justicia chilena condenó a 34 miembros de la organización por delitos que incluyeron asociación ilícita, tráfico de drogas y armas, secuestro extorsivo, trata de personas con fines de explotación sexual y homicidios[27].
Cerro Chuño es el paradigma del abandono territorial y ocupación criminal. Recientemente, el gobierno central en conjunto con el gobierno regional han propuesto un plan de desalojo y demolición.

(Puedes ver la figura en mayor detalle haciendo clic aquí)

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2. Los flujos del delito
La actividad regular de la ciudad siempre entrega señas evidentes de crimen organizado. Al drama territorial de los campamentos se suma el de los flujos delictuales. En un estudio del CEP sobre violencia en los estadios es posible advertir cómo algunos partidos operan como un atractor periódico de violencia organizada[28].
El partido convoca, con fecha, hora y lugar, concentra y escenifica dinámicas de violencia que se transmiten masivamente y que se preparan durante la semana en barrios, territorios, en redes sociales y relaciones de poder local con vinculaciones hacia el crimen organizado. Además, produce un potencial flujo de actividad delictual, antes y después del encuentro, que distribuye la violencia en la ciudad. Otros eventos de este tipo son los funerales narco, carreras y fiestas clandestinas o celebraciones de líderes criminales.
Las políticas centradas en la contención del evento operan de manera situada, pero no sobre los contextos. Por ello, una intervención sustantiva de largo plazo tiene que apuntar a los flujos que hacen posible la violencia: el financiamiento de barras bravas, la reventa de entradas, la distribución de drogas y fuegos artificiales, las relaciones entre barras y clubes y la conexión territorial de ellas.

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3. El delito que no se cuenta
En conjunto con estas consideraciones, los territorios también incuban dinámicas sociales que favorecen el silencio sobre el delito, o lo que técnicamente se denomina subreporte.
El subreporte es una renuncia personal al Estado de derecho. Cuando las personas no denuncian los delitos de los que han sido víctimas, porque asumen que la policía no podrá hacer nada, porque el trámite toma demasiado tiempo, porque temen represalias de terceros territorialmente cercanos, el daño sufrido deja de circular institucionalmente y es absorbido por los individuos y sus familias[29]. Un alto porcentaje de delitos violentos, en especial en la zona poniente de Santiago, no son denunciados.
Mientras las policías actúan sobre la emergencia visible (delitos denunciados, intervenciones territoriales programadas o redes detectadas), una parte decisiva del problema permanece fuera del procesamiento del Estado de derecho. Esto produce una desatención institucionalizada al delito, es decir, las instituciones encargadas de la persecución del crimen transforman delitos en no delitos de manera fáctica. Por eso, una estrategia de seguridad de largo plazo debe intervenir también sobre la producción de esta invisibilidad.
Es preciso facilitar la denuncia, proteger a denunciantes, mejorar la respuesta del Ministerio Público y convertir el reporte del delito en una práctica normativamente relevante, aun cuando no todos los casos terminen en condena. Sin esa información, las grandes intervenciones de control territorial operan sobre un mapa incompleto de la violencia real.
4. Migración y crimen
La relación entre migración y criminalidad debe ser fina. En el libro del Centro de Estudios Públicos Violencia en Chile. La fragilidad del orden social, Fernando Bastidas y Rodrigo Vergara han mostrado, con datos de la Defensoría Penal Pública entre 2006 y 2023, junto con información demográfica del INE y Casen, que la proporción de migrantes no afecta significativamente la tasa total de delitos. Sin embargo, el resultado cambia cuando se observan tipos específicos de delito[30]. Hay una sobrerrepresentación de migrantes asociada al aumento de delitos vinculados a la Ley de Drogas y robos. En el caso de los robos, con una participación baja de extranjeros entre 2006 y 2013, el coeficiente sube a 1,3 entre 2019 y 2023. En homicidios, el factor también aumenta desde 2020.
Por su parte, Patricio Domínguez muestra que entre 2010 y 2019 los delitos de robo seguían un patrón relativamente estable, pero durante la pandemia cayeron fuertemente, para luego reordenarse de manera desigual. La baja agregada se explica sobre todo por la disminución de hurtos, mientras que los robos violentos muestran una concentración preocupante en el norte.
Arica y Parinacota es el caso más claro. En 2022 y 2023 la región registró tasas de robos violentos de 628,6 y 763,7 casos cada 100.000 habitantes, respectivamente, por encima del máximo de 476 observado en 2019. El promedio 2022-2023 de la región supera en 70,8% su promedio 2010-2019. En robos no violentos, Arica y Parinacota también alcanzó en 2023 una tasa 33,2% superior a su promedio 2010-2019[31].
Ambos análisis ponen atención especial en la zona norte del país, y especialmente a distinguir entre control fronterizo y persecución de redes delictuales específicas.
5. Política nacional e internacional
La articulación política es clave para entender la seguridad como una política de Estado. Cuando el presidente Kast sostuvo que la afirmación hecha en campaña de expulsar a 300.000 migrantes había sido una metáfora[32], mostró los límites con los que la realidad enfrenta el discurso político. No era posible hacerlo como se esperaba. Sin embargo, el mismo hecho pone de manifiesto que las vías de resolución de largo plazo son las de la política institucional nacional e internacional.
Internacionalmente, es preciso contrarrestar la información falsa sobre la admisión en Chile. Ella está generalmente asociada a promesas laborales, supuestas rutas seguras y servicios de traslado que son organizados por bandas de tráfico de personas[33]. Combatir esa información se logra mediante campañas comunicacionales en conjunto con países de origen y tránsito. Asimismo, para la construcción de una estrategia migratoria sostenible es preciso establecer acuerdos con otros Estados, canales de verificación de identidad y cooperación policial con otros países.
A nivel de política institucional nacional, es necesario también agilizar las formas de admisión. La irregularidad aumenta cuando las vías legales no se corresponden con los flujos reales de movilidad laboral. Fortalecer la capacidad institucional y decisional del sistema implica el diseño de visas laborales temporales, cupos sectoriales, permisos por temporadas y tramitación digital rápida, especialmente para inmigrantes que efectivamente son absorbidos por el mercado laboral chileno[34].
6. ¿Y la sociabilidad?
Además de las grandes acciones de control territorial y de fronteras y de los procesos complementarios descritos en este texto que pueden estabilizar las condiciones de seguridad, el cuidado y protección de las dinámicas de sociabilidad cotidiana —como la familia, la escuela, las expectativas, el lenguaje— son fundamentales para la proyección de la seguridad en el largo plazo.
En el año 2025, en el Centro de Estudios Públicos elaboramos el libro colectivo Violencia en Chile. La fragilidad del orden social[35]. Nuestro argumento general fue que la fragilidad se expande en la medida en que la violencia física, verbal o psicológica deja de ser contenida por los mecanismos institucionales y comienza a operar como forma disponible de resolución de conflictos en distintos ámbitos sociales. Cuando esto acontece, la inseguridad se experimenta en la sociabilidad cotidiana y se consolida ahí. Por ejemplo, en el bullying escolar y sus entornos organizacionales, familiares y comunitarios[36]; también en la familia, mediante la transmisión intergeneracional de conductas aprendidas en la experiencia diaria[37]; en la permanencia recurrente del miedo después de un asalto[38]; en las expectativas de la conducta de policías[39]; y en la inflación del concepto de violencia en usos cotidianos, políticos y jurídicos[40].
Estos espacios sociales y otros son aquellos en los que transcurre la vida diaria de las personas. La violencia los fragiliza y los transforma en fuente permanente de inseguridad. Las grandes medidas de contención estabilizan la emergencia, pero para proyectar esa estabilidad en el tiempo, la atención paralela a todos los aspectos mencionados es lo que permitiría devolver en el tiempo la sensación de una vida segura y la confianza en que el Estado cumple con su deber primario.
Notas al pie
[24]Arica al Día 2016. “La pesadilla de Cerro Chuño”. Arica al Día. Primer Diario Digital de Arica y Parinacota, 3 de febrero. Disponible en: https://www.aricaldia.cl/la-pesadilla-del-cerro-chuno/ [28 de mayo de 2024]. Otras formulaciones sobre Cerro Chuño obtenidas en grupos focales (ver nota siguiente) dejan más claro el panorama: “también me sobrecoge mirar el Cerro Chuño. Yo no sé si usted conoce la historia del Cerro Chuño: que nadie quiere ir a hacer un tour para Cerro Chuño porque no sabe si va a volver” (participante 2, grupos focales 2023); “a nosotros nos tienen prohibido hacer visitas domiciliarias en Cerro Chuño por lo mismo […] nos llegaron los cadáveres que salían y salían de Cerro Chuño, muertos” (participante 3, grupos focales 2023); “entonces es distinto cuando te dicen Cerro Chuño, como que todos quedan así…, y la violencia que se vive ahí, es una ciudad aparte” (participante 4, grupos focales 2023); “yo pienso que el cerro Chuño deberían derrumbarlo todo” (participante 5, grupos focales 2023).
[25]La muestra construida para la realización de los grupos focales está constituida por ciudadanos chilenos (separados por nivel socioeconómico C1-C2 y C3-D) y migrantes (separados según situación regular e irregular), entre 18 y 45 años, de las ciudades de Arica, Iquique, Antofagasta y Santiago. En el grupo de migrantes se incluyó a personas que hubiesen llegado a Chile entre 2008 y 2013 y migrantes que lo han hecho desde 2018. Se realizaron 16 grupos focales (cuatro en cada categoría) con 6 a 8 personas por grupo focal. En total, hubo 126 asistentes, 64 personas con nacionalidad chilena y 62 migrantes. Las nacionalidades de los migrantes asistentes fueron peruanos, venezolanos y colombianos. La distribución por sexo para migrantes y chilenos fue de 50% mujeres y 50% hombres. El levantamiento de la información fue realizado entre el 20 de noviembre y el 12 de diciembre de 2023.
[26]Felipe Acevedo y Juan Carlos Pérez. “Los Gallegos en Arica: Cerro Chuño fue ‘tomado’ por facción del Tren de Aragua”. Chilevisión, 10 de octubre de 2023. Disponible en: https://www.chvnoticias.cl/reportajes/los-gallegos-cerro-el-chuno-zona-tomada-tren-de-aragua_20231010/ [1 de abril de 2024].
[27]Fiscalía Regional de Arica y Parinacota. Cuenta Pública 2025. Ministerio Público de Chile, 2025. Disponible en: https://goo.su/UDkXGe [4 de junio de 2026].
[28]Fabián Belmar, Aldo Mascareño, Juan Rozas y Pablo A. Henríquez. “Muerte en el Monumental: gestión simbólica de crisis y violencia organizada”. Puntos de Referencia 739. Centro de Estudios Públicos, 2025. Disponible en: https://www.cepchile.cl/investigacion/muerte-en-el-monumental-gestion-simbolica-de-crisis-y-violencia-organizada/ [27 de mayo de 2026].
[29]Cesar Gamarra G., Juan Rozas, Ariel Cardeiro y Aldo Mascareño. “El lado oculto del delito. Aproximaciones al subreporte de la delincuencia en Chile”. Puntos de Referencia 711. Centro de Estudios Públicos, 2024. Disponible en: https://www.cepchile.cl/investigacion/el-lado-oculto-del-delito-aproximaciones-al-subreporte-de-la-delincuencia-en-chile/ [27 de mayo de 2026].
[30]Fernando Bastidas y Rodrigo Vergara. “Más allá de las fronteras: ¿cómo afecta la migración a la criminalidad en Chile?” En Violencia en Chile. La fragilidad del orden social. Editado por Aldo Mascareño, Rodrigo Vergara y Nicole Gardella. Fondo de Cultura Económica, 2025, 215-240.
[31]Patricio Domínguez. “Los delitos de robo en Chile, 2010-2023”. En Violencia en Chile. La fragilidad del orden social. Editado por Aldo Mascareño, Rodrigo Vergara y Nicole Gardella. Fondo de Cultura Económica, 2025, 279-305.
[32]BioBioChile. “Presidente Kast dice que su promesa de expulsar 300 mil migrantes el primer día era solo una metáfora”. BioBioChile, 13 de mayo de 2026. Disponible en: https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/chile/2026/05/13/presidente-kast-dice-que-su-promesa-de-expulsar-300-mil-migrantes-el-primer-dia-era-solo-una-metafora.shtml [27 de mayo de 2026].
[33]Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. Global Study on Smuggling of Migrants 2018. The Americas. UNODC, 2018. Disponible en: https://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/glosom/GLOSOM_2018_Americas_web_small.pdf [28 de mayo de 2026].
[34]Para el tema en términos analíticos, ver Martin Ruhs. “The Potential of Temporary Migration Programmes in Future International Migration Policy”. International Labour Review 145, no. 1-2 (2006), 7-36; Michael A. Clemens y Lant Pritchett. “The New Economic Case for Migration Restrictions: An Assessment”. Journal of Development Economics 138 (2019), 153-164; y Emmanuelle Auriol, Alice Mesnard y Tiffanie Perrault. “Temporary Foreign Work Permits: Honing the Tools to Defeat Human Smuggling”. European Economic Review 160 (2023), 104626.
[35]Aldo Mascareño, Rodrigo Vergara y Nicole Gardella, eds. Violencia en Chile. La fragilidad del orden social. Fondo de Cultura Económica, 2025.
[36]Sebastián Izquierdo y Gabriel Ugarte. “Victimización y clima escolar en Chile”. En Violencia en Chile. La fragilidad del orden social. Editado por Aldo Mascareño, Rodrigo Vergara y Nicole Gardella. Fondo de Cultura Económica, 2025, 109-149.
[37]María José Abud, Ariadna Chuaqui y Sylvia Eyzaguirre. “La transmisión intergeneracional de la violencia en la familia”. En Violencia en Chile. La fragilidad del orden social. Editado por Aldo Mascareño, Rodrigo Vergara y Nicole Gardella. Fondo de Cultura Económica, 2025, 75-108.
[38]Mauricio Salgado y Nicole Gardella. “El miedo no se te quita nunca: la experiencia de ser víctima de delitos violentos en Chile”. En Violencia en Chile. La fragilidad del orden social. Editado por Aldo Mascareño, Rodrigo Vergara y Nicole Gardella. Fondo de Cultura Económica, 2025, 151-183.
[39]Lucía Dammert y Gonzalo García-Campo. “Entre autonomía y flexibilidad: limitaciones para fortalecer el control civil sobre Carabineros de Chile”. En Violencia en Chile. La fragilidad del orden social. Editado por Aldo Mascareño, Rodrigo Vergara y Nicole Gardella. Fondo de Cultura Económica, 2025, 459-488.
[40]Para los problemas doctrinarios y decisionales de tribunales con nuevos tipos penales producidos por la inflación del concepto de violencia, ver Sebastián Soto y Juan Francisco Galli. “El derecho frente a la violencia en Chile: 1990-2024”. En Violencia en Chile. La fragilidad del orden social. Editado por Aldo Mascareño, Rodrigo Vergara y Nicole Gardella. Fondo de Cultura Económica, 2025, 489-521; para los múltiples significados del concepto de violencia actualmente en Chile, ver Aldo Mascareño, Juan Rozas, Pablo A. Henríquez, Sandra Quijada y César Gamarra. “Economía tanática de la violencia: usos conceptuales en Chile, 2017-2024”. En Violencia en Chile. La fragilidad del orden social. Editado por Aldo Mascareño, Rodrigo Vergara y Nicole Gardella. Fondo de Cultura Económica, 2025, 35-74.
Leer más:
- Boletín Voces del CEP Nº8: «Del hampa al narco. El peligro inminente de la violencia en Chile».
- Lanzamiento libro «Violencia en Chile. La fragilidad del orden social», con Evelyn Matthei y Carolina Tohá.
- Libro «Violencia en Chile. La fragilidad del orden social».
- Punto de Referencia N°708: «Individuación y religión: fuentes de seguridad en entornos de riesgo y peligro. Un análisis de la Encuesta CEP 92».
- Punto de Referencia N°722: «Más allá de la seguridad: Educación en contextos violentos».
- Punto de Referencia N°739: «Muerte en el Monumental: gestión simbólica de crisis y violencia organizada».
- Punto de Referencia N°748: «Elecciones 2025. Sexto Informe C22-CEP, el agotamiento de la seguridad».
- Punto de Referencia N°766: «De la reconciliación a la seguridad: la ampliación semántica de la democracia en los discursos inaugurales de Chile (1990-2026)».
- Seminario: «Violencia en la esfera íntima: la familia y la escuela».


En esta edición de Voces del CEP, te recomendamos disfrutar de los siguientes seminarios que ya están en nuestra web y YouTube:
- «Crecimiento futuro versus déficit presente: la gran apuesta de Hacienda», en el que introdujo Jorge Rodríguez, investigador del CEP, quien luego dio paso a una conversación entre los senadores Javier Macaya y Paulina Vodanovic. La tertulia fue moderada por Macarena Lescornez, directora de comunicaciones CEP.
- «El animal humano ante la incertidumbre», en el que participaron Leda Cosmides, sicóloga estadounidense, Isabel Behncke, primatóloga, y Álvaro Fischer, ingeniero.
- «Encuentro entre Diego Maquieira y Benjamín Labatut: Del futuro al porvenir», parte del ciclo «Cuatro estaciones: otoño-invierno». Moderó Joaquín Trujillo, investigador CEP.
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